Opinión

Padres nuestros

Columna: ARIANA LIRA

17 de Octubre del 2017 - 07:00 Ariana Lira

Son los 130 escogidos para representar a 31 millones de personas. Son los padres de la patria. Los creadores de las leyes que rigen nuestro andar. Nuestros protectores. Los engendradores de un Perú mejor.

Son casi, casito, dioses. Pero como no llegan a serlo, es normal que se les chispotee una que otra.

Ya Luciana León nos había regalado un vistazo de esta semi-mortalidad cuando recomendó a las mujeres violadas hacerse un lavado vaginal. Pero nuestros congresistas actuales cumplen, puntuales, con regalarnos frases de tan digno nivel.

Como cuando Luis Galarreta, allá por diciembre del año pasado, llamó psicosocial a la prueba PISA. O como cuando Mauricio Mulder denunció que la mencionada prueba era “bamba”.

Cómo olvidar, además, al buen Bienvenido Ramírez que, haciendo honor a su profesión de médico, nos informó a nosotros, la plebe, que leer mucho podía causar Alzheimer.

Incluso el mismísimo gurú de la democracia y la coherencia izquierdista, Manuel Dammert, felicitó al pueblo venezolano por derrotar las “maniobras injerencistas imperiales de Trump” y llamó al histórico fraude de la Asamblea Constituyente venezolana “una jornada en la epopeya democrática”.

Cómo no recordar a Rolando Reátegui hablando en público sobre los pechos de su colega de bancada Cecilia Chacón. Porque eso del respeto, bah, es para el vulgo.

Y como para no perder la costumbre, la nada más y nada menos que presidenta de la Comisión de la Mujer del Congreso, Maritza García, nos ha honrado a todas las mujeres con su divino velo de protección: nos ha aconsejado, sabia ella, que no motivemos a los agresores -que, ojo, pueden ser “agresores sanos”- a sacarnos el ancho diciéndoles que los vamos a dejar.

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