Completamente rodeado por una invasión de fuerzas de élite de los Estados Unidos de América que habían ingresado en Panamá el 20 de diciembre de 1989, finalmente el 3 de enero de 1990, como hoy, Manuel Antonio Noriega, el sonado exdictador de Panamá de los años 80, que logró empoderarse luego de la muerte del dictador Omar Torrijos, y que por su responsabilidad en el delito de narcotráfico, fuera condenado por la justicia estadounidense a 40 años de cárcel -permaneció preso en EE.UU. por 20 años y luego conminado a un recinto en Panamá-,  no tuvo otra alternativa que entregarse.

Noriega, que falleció en 2017, en el Hospital Santo Tomás de Panamá, causó estragos a la economía panameña y crisis política durante su permanencia en el poder -desde 1983- pero sobre todo provocó que Washington mostrara toda su irá al desnudarse su colusión con las drogas. Era una época en que por el aumento de las estadísticas en el consumo de drogas en EE.UU., las políticas de interdicción cobraron enorme importancia para el gobierno de Ronald Reagan, primero, y George H. W. Bush, después, y por esta razón, se produjo la referida invasión militar estadounidense conocida como Operación Causa Justa, con el objetivo de detenerlo y llevarlo preso a ese país.

Noriega subestimó la acción de la Casa Blanca y jamás creyó que su ejército decidiera ingresar en Panamá para llevárselo y luego ser juzgado y condenado. Era evidente que lo habían informado mal. EE.UU. tiró al tacho el principio de No intervención consagrado en la Carta de la ONU y pregonado por la OEA y superpuso la idea del interés general en riesgo. Al final, el entonces temido Noriega, fue apresado y depositado en una cárcel de máxima seguridad.

Washington no estaba dispuesto a mostrarse flexible con el hombre que había orquestado una red de narcotráfico que estaba acabando con gran parte de su juventud. Noriega falleció a los 83 años y no fue un ejemplo ni para sus compatriotas ni para América Latina. Panamá se retrotrajo por un irresponsable y delincuente que se valió del poder para lucrar con la droga, el mayor veneno de las juventudes de la contemporaneidad. El día que fue llevado a EE.UU. encadenado, los ladrones que han llegado al poder se dieron cuenta cómo podrían acabar pero ya hemos visto desde entonces que a varios de nuestra región no les ha importado.