En los últimos 10 años, el Perú ha tenido 8 presidentes, una cifra que refleja la profunda inestabilidad política del sistema, siempre con la salvaguarda de que no haya alguna sorpresa hasta antes del cambio de mando del 28 de julio próximo.
Conviene recordar que, a diferencia del parlamentarismo, el presidencialismo se caracteriza porque el presidente ejerce simultáneamente como jefe de Estado y de gobierno, y obtiene su legitimidad directamente del voto ciudadano en una elección popular independiente del parlamento. En cambio, en el parlamentarismo el jefe de gobierno es elegido por el parlamento, el cual previamente ha sido legitimado mediante elecciones.
Lo cierto es que, de los 8 presidentes que hemos tenido en este decenio, solo 4 fueron elegidos en elecciones presidenciales: Pedro Pablo Kuczynski, elegido el 2016 y quien renunció el 2018, siendo reemplazado por su vicepresidente Martín Vizcarra; y Pedro Castillo, elegido el 2021, vacado en el 2022 y sustituido por su vicepresidenta Dina Boluarte.
Los otros 4 asumieron el cargo tras ejercer la presidencia del Congreso, mediante transmisión constitucional en gobiernos provisionales: Manuel Merino, Francisco Sagasti, José Jerí y el actual mandatario, José María Balcázar.
Por ello; en consonancia con mi columna del domingo pasado, reitero que el país debe apostar por una candidatura presidencial respaldada por un sólido conjunto de candidaturas al Congreso.La lógica de lo que coloquialmente llamamos el “paquete completo” debe prevalecer si queremos recuperar la estabilidad del presidencialismo peruano.