Opinión

Paraguay: 30 años de la caída del dictador Alfredo Stroessner

​Resulta pertinente recordar en América Latina la caída del dictador paraguayo Alfredo Stroessner un día como hoy (1989) hace 30 años.

03 de Febrero del 2019 - 10:08 Miguel Ángel Rodriguez Mackay

Resulta pertinente recordar en América Latina la caída del dictador paraguayo Alfredo Stroessner un día como hoy (1989) hace 30 años. Su derrocamiento fue encabezado por su consuegro, el general Andrés Rodríguez Pedotti, hasta ese momento su hombre más cercano. Stroessner, un viejo general que controló personalmente el país, se mantuvo en el poder por 35 años, constituyendo su régimen el de más larga duración en Sudamérica, solo superado por el del cubano Fidel Castro en América Latina. Su gobierno, inocultablemente conservador y de ultraderecha, instaló una vida nacional realmente policiaca con violaciones sistemáticas de derechos humanos. Formó parte del grupo de gobernantes de facto de los años sesenta y setenta que tuvieron una importante participación en la macabra operación Cóndor, por la cual fueron eliminados en serie opositores izquierdistas al régimen. Stroessner también fue un tirano como Nicolás Maduro, y su final, a los 93 años de edad -aunque murió en el exilio en Brasil en el 2006- nadie quiere recordarlo en Paraguay ni en el Partido Colorado, que lideró en sus momentos de “gloria”. La amarga experiencia paraguaya con un dictador de la catadura de Stroessner -recorrí el país en el pasado y las apreciaciones de la gente de a pie que consulté abrumadoramente eran de desprecio hacia Stroessner- relieva que no existe un solo y trascendente acto gubernativo que pudiera atribuírsele en la calidad de legado. Guste o no, Stroessner determinó una etapa contemporánea de la vida nacional paraguaya, sumiendo al país en una de las más graves crisis de su historia, quebrando la moral nacional al vilipendiar los derechos ciudadanos. Las dictaduras, sean de izquierda o de derecha, siempre deben ser rechazadas, y por esa razón el actual gobierno de Mario Abdo Benítez -precisamente su padre fue el secretario personal de Stroessner- sin pérdida de tiempo fue el primero de Sudamérica que decidió soberanamente romper relaciones diplomáticas con la Venezuela del ahora régimen de facto de Maduro. A Stroessner los propios militares lo defenestraron, como los de Venezuela lo harán con Maduro. 

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