A medida que pasan los días, más razones hay para afirmar que el proceso que desembocará en las urnas el próximo 3 de octubre es el peor de los últimos tiempos. Y probablemente de nuestra historia pues, que se sepa, nunca antes una lid electoral tendrá características tan deplorables como la actual, por la gran ambición de muchos de llegar al poder como sea. Ninguno de los candidatos al Gobierno Regional de Pasco o al sillón municipal de las provincias y distritos se atreve a opinar siquiera sobre temas muy delicados, como el permanente problema de pobreza en la que vive nuestra Región y ni qué decir de la grave situación del traslado de la ciudad. Así, tácitamente muchos de ellos que se vienen “acomodando” de forma soterrada, han avalado y han sido cómplices y protagonistas de la gran postergación y olvido de nuestra Región, han visto pasivamente y permanentemente el abuso de las mineras. Y sólo se han atribuido hacerlo de una forma decorativa, es decir para figurar. A juzgar por sus obras y sus hechos, no tienen ninguna autoridad moral para pretender ser candidatos por ninguna agrupación política ni movimiento regional. La calidad moral de muchos de ellos está por los suelos, como aquellas hamburguesas malogradas, que apestan a coimas y dádivas, que recibieron de aquellos seudos “empresarios” que se han llenado los bolsillos haciendo obras mal hechas, muchas de ellas, con serias observaciones que tendrán que subsanar o simplemente tendrán que responder ante la justicia. Al no tener ideas serias ni propuestas valederas, algunos se hacen las víctimas y quieren agotar el recurso de la compasión, como si a la gente le interesara, que con lágrimas y quejas se ganan las elecciones, y muchos seguramente tendrán la posibilidad de volverse enfermos psicológicos, se volverán autistas. Ese mal consiste en la incapacidad para establecer contacto verbal y afectivo con las personas del propio entorno, y en referir a la propia persona, todo cuanto acontece a su alrededor, para el buen cristiano se volverán mudos al puro estilo Castañeda Lossio. Así se explica, por ejemplo, que mientras los alcaldes en ejercicio se “lanzarán” con todos los medios económicos a su alcance, comprarán espacios radiales, televisivos y en prensa escrita, porque hicieron “caja” con el famoso diezmo, muchos se empecinarán llegar a la meta, cual troyano queriendo alcanzar sus objetivos y para ello se convertirán en “estrategas misios”. Se reducirá su campo de acción a lo más mínimo, sin visión y acción, es decir estarán recluidos en los estrechísimos límites de su celda política, conjuntamente con sus miembros de su plancha y sus ayayeros. Y mientras monologan sobre sus propias penurias, el camino queda expedito para aquellos “vivos” en su máxima expresión, ante la ausencia total de ideas y líderes que conlleven a la Región Pasco, por el camino del éxito y el desarrollo.