Opinión

PERÚ: PASAPORTE ELECTRÓNICO N° UN MILLÓN

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

11 de Enero del 2018 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Mientras ayer escribía sobre el drama de los hondureños deportados masivamente por EE.UU. (política migratoria negativa), hoy lo hago para relievar la política migratoria positiva del Perú, esta vez para con los propios peruanos. Lo voy a explicar. Desde que la Unión Europa nos concedió -por un acuerdo firmado con el gobierno del Perú el 15 de marzo de 2016- la exoneración de la visa Schengen, que era requisito para ingresar en el territorio comunitario, exigiéndonos que contemos con el pasaporte biométrico o electrónico -el mecanizado también vale-, hoy el Perú extiende el N° UN MILLÓN desde que comenzó a emitirlo en julio de 2016, y es un gran motivo para celebrarlo. Un total de 850 mil han sido entregados dentro del territorio nacional (1’285,215.60 km2) y 150 mil en nuestros consulados en el exterior. Todo un récord para el Perú, que se ha sumado a los 125 de la comunidad internacional -193 en total- que lo otorgan a sus ciudadanos. No es que el millón de peruanos lo hayan tramitado porque todos quieran viajar a Europa. No. Viajamos muchísimo más que antes -superamos los 2 millones al año- y lo hacemos a muchos destinos del mundo, donde es verdad que Europa es uno de los destinos preferidos: 220 mil en el 2016 y seguramente mucho más al cierre de 2017. En los años 80, en que padecimos una gravísima crisis económica y la insania del terrorismo, que hicieron que muchos compatriotas salieran del país, los que alcanzaban a pisar el aeropuerto sencillamente se habían sacado lotería. Hoy la lotería está en obtener el pasaporte electrónico en horas, un verdadero santiamén, y no exagero. Los peruanos no estamos acostumbrados a hacer colas. Muchos recurren al recurso de la “criollada” del día a día para sortear el pesado trámite en nuestro aún aletargado aparato estatal. Pero en el Estado no todo se deja para las calendas griegas. Migraciones del Perú es la excepción y hay que reconocerlo, mostrando que el Estado sí funciona, y es que en el mundo de hoy, donde el tema migratorio es columna vertebral de las naciones, la globalización migratoria debe mostrarse contante y sonante.

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