Cuando se habla del fenómeno El Niño (FEN), la atención suele concentrarse en las lluvias, huaycos, inundaciones y otros desastres, pero no es lo único. El FEN ya está aquí y viene afectando duramente a la pesca.
Cuando la pesca industrial se paraliza, como ahora, se frena toda una cadena productiva: tripulantes, pescadores, proveedores (astilleros, mantenimiento, limpieza, alimentación, transporte) y negocios portuarios, poniendo en riesgo empleos e ingresos de miles de familias, debilitando la economía de regiones costeras.
Un reciente estudio de APOYO Consultoría, muestra que la pesca industrial es un motor de la economía aportando, en un año regular, el 2.1% al PBI nacional. Por cada S/100 que genera directamente, moviliza otros S/80 en proveedores, transporte y consumo. En 2025, generó más de 250,000 empleos y exportaciones por US$ 4,700 millones. Todo eso hoy está en riesgo.
Pero a nivel regional, el impacto es mucho más grave. En Áncash, Piura, Tumbes, La Libertad y Lambayeque, la pesca industrial llega a quintuplicar su importancia en la economía local. En distritos como Razuri, en La Libertad, la pesca llega a ser hasta el 42% de todos los ingresos en la zona.
Por eso, tenemos que mirar impactos regionales; cuando no hay pesca, las familias de estas comunidades costeras sufren un terrible golpe. No hacer nada no es una opción. El estudio advierte que un FEN extremo reduciría el aporte de la pesca al PBI nacional a 1% y se perderían 78 mil empleos el 2026.
Desde la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP) estamos listos para trabajar con el nuevo gobierno para mitigar este impacto negativo y adoptar medidas urgentes para proteger el empleo e ingresos de toda la cadena productiva pesquera. Porque cuando la pesca se detiene, no pierde únicamente un sector: pierde todo el Perú.