Durante décadas, la industria respondió a un modelo lineal: extraer, producir, consumir y desechar. Hoy se impulsa la economía circular, un modelo que permite aprovechar al máximo los recursos, reducir residuos y reincorporar materiales a nuevos procesos productivos. La pesca industrial peruana es un modelo de esta transformación.
En los últimos años, el sector ha realizado importantes inversiones para incorporar tecnologías que optimizan el uso de la materia prima, recuperan subproductos, reducen el consumo de energía y disminuyen el impacto ambiental.
Los resultados son tangibles. La modernización de las plantas ha permitido incrementar en aproximadamente 30 % la eficiencia productiva y reducir en cerca de 24 % el consumo de combustible durante el procesamiento. Asimismo, hoy se requieren alrededor de 4.2 toneladas de anchoveta para producir una tonelada de harina de pescado, frente a las 6 toneladas que eran necesarias décadas atrás. Ello ha llevado tiempo implementar y ha representado millonarias inversiones de las empresas pesqueras para convertirse en más amigables con el medio ambiente.
Hoy se realizan proyectos en pequeña escala de producción de biofertilizantes orgánicos utilizando residuos de pescado. Este producto mejora la absorción de nutrientes, aumenta la resistencia a sequías, salinidad, recupera suelos degradados y optimiza el rendimiento. Además, permite generar ingresos para las esposas y familia de pescadores.
Impulsar la economía circular fortalece la productividad, reduce la huella ambiental y posiciona a la pesca peruana como una industria moderna, innovadora y preparada para responder a los desafíos del futuro. Así avanzamos.