Opinión

Pidiendo cuentas a congresistas

Al menos en el Congreso de la República tenemos la certeza de que deben marcar tarjeta para saber su ubicación.

26 de Octubre del 2017 - 08:51 Renato Sandoval

Las semanas de representación de los congresistas parecen ser un saludo a la bandera porque, precisamente, no hay quién controle a los parlamentarios y se desconoce si en realidad hacen su trabajo.

Al menos en el Congreso de la República tenemos la certeza de que deben marcar tarjeta para saber su ubicación. Sin embargo, cuando llegan a visitar las provincias, muchos de los legisladores desaparecen y pocos se enteran si sus horas de chamba son efectivas o, simplemente, muertas.

Para el ciudadano desinformado, las semanas de representación de los legisladores están solventadas por todos nosotros, los contribuyentes, así que mínimo debemos exigir que produzcan, que se enteren de la problemática local y que traduzcan el mensaje con leyes efectivas.

Vamos, tampoco le podemos pedir a los congresistas que ofrezcan empleos o traigan dinero a los pueblos. ¡Esta no es su función! Pero, sí estamos en la obligación moral de presionarlos para que fiscalicen la labor del gobierno a través de sus diversos entes.

Créanme que a algunos congresistas ni siquiera se les ve por televisión, menos participando del debate en el Hemiciclo. Otros usan esos días para descansar -es un decir- e irse a viajes de placer a Europa, como Richard Acuña y su rubia acompañante. ¿Y este hijito de papá es capaz de creer que porque no se le paga la gente lo va a aplaudir? ¿Y sí saben ustedes que es uno de los parlamentarios más faltones? ¿Si en Lima, donde hay más control, no se presenta, consideran que en su semana de representación lo hará?

Habría que evaluar si las semanas de representación no son acaso una burla a los pobladores, un asalto al bolsillo de todos con la pantomima de ir a escuchar los problemas de la población. No hay que prestarse para tanto circo y menos para llenarle la mesa a gente que solo llega con fines particulares alejados a su función pública. ¿Por qué no mejor vienen a sus ciudades de origen y rinden cuentas públicas, como lo hacen -o intentan- al menos otras autoridades locales y regionales?

Creo que estamos en nuestro derecho de conocer cuál es la producción de cada uno de estos remedos de políticos. Claro está, como las generalidades no cuentan, algunos parlamentarios sí la tienen clara y trabajan -o lo intentan-.

tags