Opinión

PIÑERA Y SU SEGUNDO TIEMPO CON EL PERÚ

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

12 de Marzo del 2018 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Más allá de que Sebastián Piñera Echenique fue el presidente de la historia de Chile que al final de su primer mandato (2010 -2014) tuvo que llevar sobre sus hombros la derrota de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia, al decidir el Tribunal la desaparición del arbitrario límite marítimo de facto por el paralelo hasta las 200 millas que mantenían con Perú, el victorioso centroderechista candidato de las últimas elecciones presidenciales, ayer asumió por segunda vez en su vida la más alta investidura de Chile, y no se puede quejar ya que en el Perú su exitosa y rentabilísima empresa de aeronavegación -no lo es formalmente por supuesto- fue recibida con los brazos abiertos y tiene el día de hoy alrededor del 85% del transporte aéreo peruano. Piñera es un empresario por antonomasia y eso no es malo. Para un Estado chileno que no ha crecido en el tamaño esperado -solo ha llegado al 1.7% en el año precedente- el nuevamente ungido mandatario buscará -como es lógico- aplicar políticas económicas que den a Chile la mayor rentabilidad para su país, y en ese objetivo el Perú es clave para su desarrollo.

El intercambio comercial supera los 2200 millones de dólares siendo aún deficitaria para nosotros, es decir, el Perú exporta menos que lo que Chile importa desde nuestro país, siendo el cobre, el zinc, pastas alimenticias, aceitunas, cerveza, llantas y andamios para la construcción lo que más les vendemos. Somos baratos para los chilenos y por esa razón cruzan la frontera en Tacna los viernes, con retorno los domingos. El pantallazo anterior debe ser llevado al plano del análisis estratégico desde la realidad geopolítica conjunta, pero no se hace o se hace mal. Si nuestras autoridades lo tuvieran claro, Kuczynski jamás hubiera dicho que le vamos a vender energía a Chile por más superávit energético que tengamos, o jamás se hubiera aprobado el Decreto Supremo 001-2017-RE, que hizo vulnerables nuestras fronteras hasta los 50 km, permitiendo adquisiciones a extranjeros, en completo atropello del artículo 71° de la Constitución Política del Perú. Armonía y apertura con Chile, pero sin alienaciones.

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