Los resultados más recientes del INEI muestran una reducción importante de la pobreza monetaria en Piura durante el 2025; sin embargo, el contexto regional todavía refleja una situación económica frágil. La incidencia de pobreza pasó de 31,9% en 2024 a 28,1% en 2025, una caída de 3,8 puntos porcentuales que prácticamente duplica la reducción observada a nivel nacional. Aun así, la región continúa por encima del promedio del país (25,7%) y mantiene niveles superiores a los registrados antes de la pandemia, cuando la pobreza en Piura alcanzaba 24,2%. Además, Piura se ubica dentro del segundo grupo departamental con mayores niveles de pobreza del país, junto con regiones como La Libertad y Tumbes. Ello evidencia que, pese a la mejora reciente, aún persisten limitaciones estructurales para consolidar una recuperación sostenible. El panorama se vuelve más complejo al analizar la vulnerabilidad monetaria. Según el INEI, entre el 25,1% y el 28,0% de los piuranos se encuentra en esta situación; es decir, no son considerados pobres, pero permanecen expuestos a caer en pobreza frente a choques económicos, pérdida de empleo o emergencias de salud. En términos prácticos, más de la mitad de piuranos vive en pobreza o en condición cercana a ella. En ese contexto, la reducción de la pobreza constituye una señal positiva, pero todavía insuficiente. El desafío regional es, entonces, fortalecer la capacidad de los hogares para sostener mejoras en el tiempo. Ello exige avanzar hacia una economía más productiva, con empleo formal, mayores ingresos y políticas públicas orientadas a reducir la fragilidad social que aún caracteriza a buena parte de la población piurana.
POBREZA Y VULNERABILIDAD, UN DESAFÍO PENDIENTE DE PIURA, columna de Sergio Reyes Landa
Profesor de la Universidad de Piura. Columnista de Correo Piura