Opinión

A pocas cuadras de palacio

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

05 de Septiembre del 2019 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

El caso de Flor Quispe Vílchez, la madre que el martes por la noche estuvo a punto de perder a sus gemelas sietemesinas por falta de incubadoras en el Hospital San Bartolomé del Centro de Lima, deja en claro que el problema no es solo de los gobiernos regionales que manejan la salud pública en sus jurisdicciones, sino también del Ministerio de Salud y del sistema en general, el cual ya ha ocasionado la muerte de 1200 prematuros en lo que va del 2019.

La señora Quispe no pudo dar a luz en el mencionado centro asistencial por falta de incubadoras. Por eso se intentó llevarla al frente, al Hospital Arzobispo Loayza, pero tampoco contaba con los mencionados equipos. El drama terminó cuando logró ser evacuada al Hipólito Unanue, en El Agustino, donde sí se pudo atender a las pequeñas. Estamos hablando de Lima, de la capital, no de alguna región donde nadie sabe cómo se manejan los recursos.

Lo “extraño” de estos casos conocidos a lo largo del fin de semana es que hasta el momento los “defensores de los derechos humanos”, que han hecho carrera y dinero con casos como los de las esterilizaciones del gobierno de Alberto Fujimori, no han ido a hacer un plantón al Ministerio de Salud o a la Plaza Dos de Mayo para exigir sanciones para los responsables. ¿Será porque estas muertes nada tienen que ver con fujimoristas, apristas o sus rivales políticos e ideológicos?

Pero si vamos más allá y solo por un momento dejamos de lado las incubadoras y los niños fallecidos, cabría preguntarnos cuántas otras personas de todas las edades han muerto en los últimos meses por carencias en los hospitales públicos. En esta oportunidad ha saltado a la luz la situación de los neonatos, pero estoy seguro de que hay muchas otras situaciones que han costado vidas y en las que nadie asume su responsabilidad.

La ministra de Salud, Zulema Tomás, tiene mucho que explicar sobre la falta de incubadoras y de todo aquello que ha ocasionado la muerte de los neonatos, mientras el presidente Martín Vizcarra se da el lujo de ofrecer aseguramiento universal en salud pese a las carencias que tuvo la mala suerte de experimentar la señora Quispe al intentar dar a luz a pocas cuadras de la Plaza de Armas de Lima y de Palacio de Gobierno.

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