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​El Poder Judicial y Tumán

El Estado extendió por tercera vez la situación de emergencia en Tumán por 30 días más

06 de Octubre del 2017 - 07:15 Renato Sandoval

Cuando el presidente del Poder Judicial, Duberlí Rodríguez, dice que cree en la independencia de los jueces, estoy en duda de si se refiere a que los magistrados pueden tener diferente interpretación de la ley sobre un mismo hecho y aun así significar la misma justicia. Y eso lo digo por el caso de la azucarera Tumán y la administración judicial que tiene dos grupos en disputa.

En un primer momento, un juzgado de Amazonas otorgó el manejo temporal del ingenio azucarero a Daniel Rioja y Martín Martínez, representantes de los trabajadores, mientras otra resolución de un juzgado de Chiclayo impidió su instalación favoreciendo al actual directorio, encabezado por Felipe Cantuarias, que representa al Grupo Oviedo.

Dos resoluciones sobre un mismo tema de una sola institución. Bajo ese concepto, la Policía en Amazonas apoyaría a los trabajadores para que controlen la empresa y sus colegas de Chiclayo lanzarían bombazos para evitar que manejen esta poderosa azucarera.

El Estado extendió por tercera vez la situación de emergencia en Tumán por 30 días más, como si la solución del conflicto entre ambos poderes fuera patear el problema hasta que la sangre llegue al río o uno que otro bando tire la toalla. En este caso, creo que lo primero va a continuar porque hablamos de millones de soles de intereses como para iniciar una guerra en todo sentido.

Es lamentable que no veamos a ninguna autoridad interceder o servir de intermediario para ponerle fin a un problema societario que perjudica no solo a una empresa, sino a una población que hace varias semanas no puede transitar por las calles como la Constitución ordena. Ni una voz en el Congreso que se coma el pleito, como si con ellos no fuera el lío.

Ojalá que en el transcurso de los días el señor Duberlí Rodríguez aclare cuál es la real postura de los jueces que tiene a su cargo, y si la ley es interpretada según la chequera del litigante, entonces no debe llenarse la boca gritando que la independencia de los magistrados es sagrada e intocable. Haga algo.

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