Opinión

Policías agredidos

Vimos al entrenador de fútbol, Jorge Soto, golpeando a un policía en La Libertad luego de un partido

08 de Diciembre del 2018 - 07:05 IVÁN SLOCOVICH PARDO

A través de su cuenta de Twitter, el Ministerio del Interior ha asegurado, tras la agresión sufrida por agentes de la Policía en las afueras de la casa de Alan García, que los actos de violencia contra los custodios no quedarán impunes; por lo que ya inició acciones mediante su Procuraduría a fin de sancionar a los responsables de este delito. Hay que saludar esta acción, y de paso reclamar que haya castigo para aquellos que agredan, bajo cualquier circunstancia, a un efectivo policial.

Son muchos los casos de ataques a policías que gozan de impunidad. Hace poco vimos al entrenador de fútbol Jorge Soto golpeando a un policía en La Libertad luego de un partido. Este imperdonable acto es un delito penal y el agresor -por más seleccionado e ídolo aliancista que haya sido- tiene que responder. Acá el procurador del Ministerio del Interior también tiene que actuar para que nadie crea que en este país se le pega a un agente, y no pasa nada.

En junio último, un grupo de vándalos incendió un patrullero luego de vejar al policía que iba en su interior, y no pasó nada. Uno de los atacantes, Patricio Cardama Febres, ha sido identificado como tal por un peritaje de la propia Policía Nacional, pero el hombre está libre y sin proceso abierto. Quizá la gestión del ministro Carlos Morán, quien es policía en retiro, pueda hacer algo con esta injusticia que es un pisoteo a la legalidad y a la autoridad.

Es inaceptable que cada cierto tiempo veamos a choferes particulares o de transporte público atropellando a policías para evitar una papeleta de tránsito, o que una turba agrede a los efectivos que llegan a determinado punto para detener a un vecino por algún delito. ¿Así se actúa dentro de un país civilizado? Lamentablemente, durante muchos años al sector Interior no le ha interesado salir en defensa de sus hombres y mujeres.

Si queremos aspirar a vivir en un país donde la institucionalidad y la autoridad son respetadas, comencemos por exigir sanciones de acuerdo a ley contra todos los que agredan a los policías que representan al Estado en el lugar donde están parados, sean estos un general de cuatro estrellas o un suboficial de tercera recién salido de su escuela de formación. Si se procede de este modo, estaremos ante una señal de que las cosas van mejorando en el Perú.

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