Opinión

Pollada pro hospital

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

17 de Abril del 2019 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Si por estos días en Palacio de Gobierno se están rompiendo la cabeza y pensando en por qué cae la aprobación del presidente Martín Vizcarra luego de pasar un 2018 arropado por una expectante aceptación popular, el Mandatario, sus ministros y sus asesores deberían darse cuenta de que eso se debe a que la gente de a pie sigue sin ver atendidos sus problemas más elementales. Uno de ellos es, sin duda, la salud pública.

Por ejemplo, el domingo último, la portada de Correo Piura informó que en lo que va del año han fallecido 47 neonatos y siete gestantes debido a deficiencias en las atenciones hospitalarias. Las cifras han sido proporcionadas por la Dirección Regional de Salud de Piura, que ha advertido carencias en infraestructura y equipos médicos. Ha dicho también que en esa jurisdicción existe un déficit de 100 especialistas en neonatología.

Si miramos al sur del país, encontramos que en el histórico Hospital Goyeneche de la Ciudad Blanca el cuerpo médico ha tenido que hacer una pollada -sí, una pollada- para comprar equipos que el Estado no adquiere. Ayer Correo Arequipa reveló que se habían vendido 3400 tarjetas y que el dinero recolectado llegaba a S/20 mil, con lo que se pensaba adquirir aspiradoras y electrobisturís para el Área de Cirugía.

Si bien la salud pública en el interior del país está en manos de las administraciones regionales, queda claro que el Ministerio de Salud es el ente rector a nivel nacional. Además, en Lima, donde todo es manejado directamente por el Poder Ejecutivo, la situación es igual o peor que en provincias. ¿O es que no se han dado una vuelta por la emergencia de hospitales como el Loayza o el Dos de Mayo? Ambos están acá nomás, en el centro de la ciudad.

Al día siguiente de tomar las riendas del país, hace más de un año, el presidente Vizcarra visitó el Hospital Loayza y aseguró que una de las prioridades de su administración sería la atención de la salud pública. Sin embargo, si los neonatos mueren por falta de equipos y médicos, y hay que hacer polladas para comprar bisturís eléctricos, es evidente que las cosas no están caminando bien. Y eso, sin duda, pasa factura debido al descontento y la frustración de la gente.

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