Opinión

Popularidad

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

14 de Junio del 2019 - 07:40 IVÁN SLOCOVICH PARDO

La encuesta de Datum publicada ayer por los diarios Perú 21 y Gestión indica que la popularidad del presidente Martín Vizcarra ha subido 13 puntos en el último mes, luego de plantear la cuestión de confianza para sacar adelante cinco reformas políticas. En líneas generales, resulta positivo para el país que el gobernante cuente con aceptación en la calle. Sin embargo, la lectura de las frías cifras tiene que ir más allá.

El alza reportada ayer, luego de una tendencia a la baja durante los cinco primeros meses de este año, no se debe a que la gente en la calle comienza a percibir que el país está siendo bien manejado o que se están atacando los principales problemas que nos castigan, sino a una pechada a un Congreso por de más impopular, que tiene la aceptación por los suelos y que cuenta con integrantes para el olvido, a los que la mayoría de peruanos quisiera ver en su casa.

Sería un gran error si el presidente Vizcarra y su equipo creen que van por buen camino en el manejo de las riendas del país. Deben tener muy en cuenta que el 13 por ciento de subida en las encuestas puede ser muy efímero si, luego de la bronca y la adrenalina propia de la cuestión de confianza, el ciudadano ve que todo continúa igual; es decir, que lo siguen asaltando en la calle, que la anemia no baja, que los hospitales y colegios siguen como siempre y que la economía no crece a los niveles esperados.

Quizás el alza en la popularidad que hemos visto ayer sea algo parecido a lo sucedido a mediados del año pasado, cuando se hicieron públicos los audios de la vergüenza y el Mandatario, en audaz gesto político, se puso al frente de la denominada lucha contra la corrupción. Recordemos que fue entonces cuando planteó un referéndum como una manera de combatir muchos de los indignantes actos que todos conocimos a través de las conversaciones de los ya famosos “hermanitos”.

La aceptación popular se hace sólida cuando detrás hay un trabajo también sólido, y no solo fuegos artificiales que luego desaparecen en la oscuridad. Las cifras de Datum son buenas, pero así como hoy están arriba, en breve podrían irse para abajo. No se trata de ser aguafiestas, sino de reclamar la necesidad de atacar los problemas de fondo en beneficio de los peruanos, que hoy parecen estar contentos con un Congreso arrinconado, aunque eso ayude en poco o nada a paliar sus dramas del día a día.

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