Opinión

¡Por fin!

Columna de Iván Slocovich Pardo

02 de Diciembre del 2017 - 07:05 Iván Slocovich

A más de 44 meses de producido el breve arresto de las caras visibles del denominado Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (Movadef), por fin ya hay fecha para el inicio del juicio oral contra esta gente que, en todo este tiempo, ha estado en libertad promoviendo la figura del genocida Abimael Guzmán y tratando de pasar por agua tibia la matanza que perpetraron desde inicios de los años 80.

Con una lentitud que caracteriza solo a nuestro Ministerio Público, durante 44 meses los fiscales se la han pasado investigando a Alfredo Crespo, Manuel Fajardo y otros por el presunto delito de apología del terrorismo, por el que se ha pedido 12 años de prisión y una reparación civil de 100 mil soles. El miércoles 13 de diciembre, los procesados estarán sentados en el banquillo para responder por sus nexos con la banda armada Sendero Luminoso.

Es bueno que esta situación se dé. No obstante, es lamentable que hayan tenido que pasar casi cuatro años para recién comenzar a juzgar a los que han tratado de lavarle la cara al terrorismo; pues hasta se les ha visto infiltrando huelgas, movilizaciones, reclamos por el pago de peaje e incluso presentando libros en universidades. Esta situación, a su vez, ha desnudado el serio problema que tiene el Perú, a través de su Estado y de su sociedad, para enfrentar a esta gente.

Al Movadef y a sus integrantes -algunos de los cuales, como Crespo, ya han purgado condena por terrorismo- debe caerles todo el peso de la ley. El Estado no puede ser tan ingenuo como para pensar que estos personajes son unos “políticos” tratando de participar en el quehacer del país, cuando todos sabemos que son un grupo de fachada de una banda terrorista, que fue formado por órdenes de Guzmán desde la Base Naval del Callao.

Hay que reconocer, en este caso, la persistencia del ministro del Interior, Carlos Basombrío, quien casi a diario ha venido exigiendo que de una buena vez se inicie el juzgamiento a los detenidos en la llamada “Operación Perseo”, que intentó cerrarle el paso a los brazos extendidos de Guzmán en las calles. Veremos si como país seguimos sin aprender la lección al amparo de “legalismos” o si el Estado es capaz de ponerse los pantalones y mandar adentro a esta gente.

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