Opinión

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE EL ANUNCIO DE ELECCIONES EN CUBA?

​Cuando el río suena es porque piedras trae. El anuncio de la convocatoria de elecciones en Cuba para el mes de octubre es auspiciador. Desde que llegó Fidel Castro al poder por la Revolución Cubana en 1959, uno de sus mayores e inmediatos objetivos fue neutralizar toda manifestación democrática en la isla.

16 de Junio del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Cuando el río suena es porque piedras trae. El anuncio de la convocatoria de elecciones en Cuba para el mes de octubre es auspiciador. Desde que llegó Fidel Castro al poder por la Revolución Cubana en 1959, uno de sus mayores e inmediatos objetivos fue neutralizar toda manifestación democrática en la isla.

Castro enterró a la partidocracia cubana y a los políticos de oposición, muchos de ellos convertidos en disidentes, fueron encarcelados y aquellos que tuvieron “mejor suerte”, lograron escapar del país. Era la única manera de asegurar el éxito del levantamiento y sobre todo evitar que pudieran surgir resistencias que configuraran una amenaza a los propios jefes revolucionarios y a todo lo que tenían planeado para Cuba, al que volvieron un Estado comunista. Pero no es gratuita la decisión de convocar a elecciones. No.

Los hermanos Castro, cuando todavía vivo Fidel, fueron conscientes de que el sistema político-económico cubano por el que apostaron no daba más y que estando sumidos en un estado de completa pobreza sin proyecto de desarrollo nacional a la vista, a lo que sumó su desarticulación con la modernidad planetaria, era tiempo de promover el cambio.

Fidel jamás lo iba a hacer directamente. Raúl fue el elegido. Por supuesto que falta mucho, pero las elecciones que se vienen eligen a los delegados de las asambleas municipales y provinciales y de estos serán seleccionados aquellos que se convertirán en los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular -el Parlamento en nuestro país- que en Cuba elige al presidente. La clave en las decisiones para el cambio está en manos del Consejo de Estado que es el que hace y deshace en este país.

Todo parece inexorable y encaja en el realismo político que los viejos políticos cubanos no pueden ocultar pues EE.UU. exige dos cosas para que la normalización bilateral considere el levantamiento del embargo: respeto por los derechos humanos y democracia.

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