Opinión

PPK frente a la vacancia

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

16 de Marzo del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Con 87 votos a favor, 15 en contra e igual número de abstenciones, el Congreso aprobó ayer que el presidente Pedro Pablo Kuczynski acuda el próximo jueves a defenderse del pedido de vacancia planteado en su contra, en una jornada que terminará con la votación del pleno, que será el que finalmente decida si el Mandatario es enviado a su casa por incapacidad moral permanente por los nexos de su empresa con Odebrecht o sigue en el cargo.

A juzgar por la cantidad de votos obtenidos ayer por la propuesta de someter al Mandatario a este nuevo proceso, muy similar al que afrontó hace tres meses, el presidente Kuczynski no la tiene nada fácil. Recordemos que los votos necesarios para sacarlo son precisamente 87, aunque habría que descontar los de aquellos que se han pronunciado a favor de que el caso sea visto en el Congreso, pero que no necesariamente están a favor de la vacancia.

Ahora, el país ingresa a una semana convulsa y determinante, pues en siete días la vida política e institucional del país podría dar un volteretazo histórico, producto de la peor crisis que vivimos desde que en 2001 se restableció la vida democrática en el país, generada a su vez por los nexos profesionales hasta ahora no aclarados que tuvo el hoy presidente Kuczynski mientras fue ministro de Alejandro Toledo. Esto, sin duda, generaría mucha inestabilidad al país.

Sin embargo, aun si el presidente Kuczynski se levanta el próximo jueves con el pie derecho y se salva como en diciembre último, el lío y la inestabilidad no se van a detener de la noche a la mañana, pues tenemos un gobernante de por sí cuestionado por varios flancos. Lleva varios casos abiertos a nivel de investigación en el Ministerio Público. El último ha sido por la adjudicación del Lote 56 del gas de Camisea, todo lo cual se suma al descontento del ciudadano.

Lamentablemente el panorama que venga, sea cual sea, no se ve muy esperanzador al menos en el corto plazo, pues con un nuevo presidente o con un Kuczynski cuestionado, estaremos en medio de una turbulencia que sin duda alejará al Estado de la posibilidad de afrontar los problemas de fondo del país, que son los que inquietan al ciudadano de a pie. Quedamos pues, en manos del Congreso, que tendrá que asumir la responsabilidad histórica de sus actos.

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