Opinión

Prohibido prohibir.

COLUMNA: LUIS ALFONSO MOREY

01 de Marzo del 2018 - 07:00 Luis Alfonso Morey

La resolución del Indecopi que determina que la prohibición de ingresar a las salas de cine con productos alimenticios es una cláusula abusiva de ineficacia absoluta, porque limita los derechos de los consumidores, es controversial porque podría constituir un precedente que vulneraría la libertad de empresa en cualquier rubro, según quienes la cuestionan.

Lo cierto es que los cines venden canchita y gaseosas a precios bastante altos, y lo pueden seguir haciendo. Los consumidores estaban muy mortificados por los exorbitantes precios y por la imposibilidad de poder optar por alternativas en los cines. Los empresarios no supieron escuchar a tiempo ni previeron un escenario como el presentado. La resolución seguramente será impugnada judicialmente, pero en el corto plazo generará un cambio. No es verdad que los cines se llenarán de cebiche en bolsa ni sopa en botellón, a menos que el mismo cine ofrezca esos productos. El derecho a la propiedad privada no es un derecho irrestricto o absoluto. Todas las legislaciones del mundo protegen la propiedad privada, pero lo hacen en tanto esta cumpla una función social. Los derechos de protección al consumidor, las normas contra el abuso de la posición de dominio y otras figuras justamente existen para establecer límites y reglas para situaciones complejas de asimetría de poder. El riesgo de que se emitiera una resolución así existía, y los empresarios no se prepararon. El debate entre libertad de empresa y los derechos del consumidor recién empieza.

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