Opinión

Promesa cumplida

COLUMNA: JAVIER DEL RÍO ALBA

28 de Mayo del 2018 - 07:00 Javier del Río Alba

Desde que, antes de subir al cielo, Jesús dijo a los apóstoles “sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos” (Mc 28, 20), la Iglesia no ha cesado de experimentar que Jesús está realmente presente en ella de varias maneras, entre las que destaca la Eucaristía. Por eso, desde los primeros tiempos se llevaba el alimento eucarístico a los fieles que no habían podido participar en la celebración de la Misa. Después, cuando la fe de la Iglesia en la presencia real de Jesús en la Eucaristía se fue profundizando, se introdujo el culto eucarístico fuera de la celebración litúrgica del sacramento. A través de él, en la intimidad con Jesús, casi como recostados en su regazo al estilo del joven San Juan en la Última Cena, experimentamos ese amor “más grande” que lo llevó a dar su vida por nosotros y experimentamos también la belleza de trascendernos en Él.

Por esas y muchas otras razones, el pueblo fiel acogió con fervor la solemnidad del Corpus Christi cuando fue instaurada entre finales del siglo XIII y comienzos del XIV. Desde entonces, no ha dejado de celebrarse todos los años, hasta convertirse en una de las fiestas más populares del calendario litúrgico. La Iglesia, Esposa de Cristo, presidida por su obispo en compañía de los sacerdotes, se reúne para celebrar la Eucaristía y, entre cantos y exclamaciones de júbilo y alabanza, lleva procesionalmente por las calles a su Señor presente en la hostia consagrada. Así expresa su alegría por el triunfo de Jesucristo sobre el pecado y la muerte, y le da gracias por el don de su presencia sacramental en medio de su pueblo. Los invito a unirse a esta gran fiesta que se celebra esta semana en todas las catedrales del país. En ella podrán experimentar cómo es verdad que Jesús cumple su promesa de estar con nosotros todos los días hasta el final de los tiempos.

tags