Si en 2021 creíamos haberlo visto todo con un candidato presidencial como Pedro Castillo, que venía hermanado con el nuevo rostro de Sendero Luminoso llamado Movadef, y que una vez en la Presidencia de la República se reunía en la Casa de Pizarro con gente vinculada a esta banda de terroristas asolapados; ahora tenemos a Roberto Sánchez “celebrando” los 20 años del “Andahuaylazo”, un acto criminal de su socio político Antauro Humala que costó la vida a cuatro efectivos de la Policía Nacional.
Pero no solo eso, sino que ahora que se ha visto el video de esa “celebración” de la violencia y la muerte a cargo de Humala y sus huestes, ha salido a la luz parte de lo que plantea Sánchez para el país: nada menos que “un proyecto político y sólido de aquí a 30 años”, algo que debería encender las alarmas en quienes creen en la democracia y ven con atención la realidad de países donde el comunismo ha llegado al poder, en muchos casos incluso a través de las urnas, para luego pretender quedarse eternamente.
Recordemos cuando hace cinco años se hizo público un audio del excongresista de izquierda y ahora condenado por afiliación al terrorismo Guillermo Bermejo, quien afirmaba que si llegaban al poder no lo iban a dejar, pues no creía en las “pelotudeces democráticas”. Bueno, qué coincidencia que este sujeto sea uno de los que sería indultado en caso Sánchez gane las elecciones, según ha adelantado hace poco Humala en un evento de su “partido” que fue cubierto por Correo.
Tengamos en cuenta que Sánchez es un gran chavista y apañador de la eterna dictadura que sufre Venezuela y que ha privado a millones de democracia, libertades y condiciones de vida dignas. Allí están la carta con la que a nombre de su partido Juntos por el Perú se pone de rodillas ante el ahora encarcelado Nicolás Maduro, y el recuerdo de sus malabares verbales para tratar de hacerle creer a la gente de que en el devastado país caribeño hay democracia y “justicia social”.
El Perú no está para un nuevo salto al vacío. De Castillo y compañía nos libramos gracias a la propia ineptitud del profesor, que intentó dar un golpe de Estado y acabó preso a los pocos minutos. Esta vez puede no ser así. Sánchez y Humala podrán no tener mayoría las dos cámaras del Congreso, pero desde el Poder Ejecutivo tienen la capacidad para destrozar el país y llevarlo al abismo mientras buscan perpetuarse en el poder a como dé lugar. Recordemos que, como Bermejo, no creen en las “pelotudeces democráticas”.