Opinión

Publicidad estatal: Es hora de definiciones

Gran oposición ha generado en el Gobierno y en la mayoría de los medios de prensa la aprobación del PL que prohíbe toda publicidad en medios privados.

11 de Marzo del 2018 - 09:13 Rolando Sousa

Gran oposición ha generado en el Gobierno y en la mayoría de los medios de prensa la aprobación del PL que prohíbe toda publicidad en medios privados. Ambos promueven una corriente de opinión adversa, encabezada por el Relator para la Libertad de Expresión de la Comisión IDH, a quien le dieron amplia cobertura.

La iniciativa legislativa, en su exposición de motivos, señala que muchos funcionarios públicos con capacidad de decisión aplican ingentes recursos públicos en los medios comerciales, con tarifas sumamente altas, con una discrecionalidad amplísima, tanto en montos como en medios. Propone, por tanto, que el Estado, por “principio de racionalización de sus gastos”, use sus propios medios y los que brinda el internet para promover su accionar.

Sus detractores señalan que atenta contra la libertad de expresión, porque, de aplicarse el dispositivo, “desaparecerán varios medios de comunicación” (Edison Lanza), dado que la publicidad estatal constituye un aporte importante con el que cuentan los medios.

Al respecto, cabe señalar que es de consenso en la doctrina sobre “publicidad oficial” que “la falta de controles al momento de distribución de publicidad oficial y la utilización discrecional de la pauta publicitaria por parte del Estado se ha transformado en un mecanismo de poder”. Es lo que está ocurriendo en el Perú, con una ley (N° 28874) del año 2006, sin reglamentar a la fecha. La aplicación perversa de la publicidad estatal, lejos de contribuir con la libertad de expresión, “condiciona la calidad de la información y de las opiniones publicadas”, tal como se señala en un estudio sobre el tema.

El argumento que señala la supuesta afectación a la libertad de expresión es incorrecto y falaz, con el que se pretende seguir apañando el dispendio de recursos públicos en beneficio de unos pocos medios. Ya es hora de definiciones sobre la publicidad estatal.

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