Opinión

¿PUEDE SER INVOCADO EL TIAR PARA VENEZUELA?

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEz MACKAY

11 de Septiembre del 2019 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Corren voces en la idea de desempolvar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca - TIAR (1947) para que sea invocado y aplicado para el caso de Venezuela. Muy a mi pesar, pues no veo la hora de que Nicolás Maduro y su cúpula de militares corruptos dejen el poder o sean defenestrados porque lo usurpan, como profesor de Derecho Internacional categóricamente diré que NO puede serlo. Lo voy a explicar. Es verdad que el TIAR fue una creación de los países de América luego de la Segunda Guerra Mundial en el marco de la Guerra Fría (1945-1989) que se iniciaba y que, como sabemos, fue el contexto de la política internacional, pues imperaban los recelos y el espionaje, donde los Estados eran cuchilleros unos a otros sin que desenvainaran el arma blanca para volver a desencadenar otra guerra planetaria. En efecto, los países del globo, aparecido el mundo bipolar con Washington y Moscú -los verdaderamente victoriosos de la conflagración bélica de 1939- dividiéndose la torta del poder mundial, entraron en una relación de mutuas y recíprocas desconfianzas y comenzaron a crear sus propios escenarios de influencia ideológica, pero también de defensa militar. Así, en esos años fueron creados, luego de la instrumentalización del TIAR, en Río de Janeiro, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en 1949, liderada por EE.UU., y el Pacto de Varsovia, en 1955, bajo la hegemonía de la entonces Unión Soviética, hoy Rusia. Es verdad que el TIAR no significa única ni necesariamente medidas militares, pero bien que lo es en esencia y fundamentalmente, pues su espíritu de dación fue para pactar una respuesta colectiva solidaria y recíproca frente a una agresión extranjera o exterior. En otras palabras, y como reza la universal frase “Todos para uno y uno para todos” de la obra Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas padre (1802-1870), se trató de un acuerdo de las naciones del continente -hoy ya no están todas (solo 19)- de deberse asistencia frente a un ataque armado. Fue invocado en el caso de la Guerra de las Malvinas (1982) y por EE.UU. luego del atentado de Al Qaeda (2001). El régimen de facto llanero no es extranjero. Maduro no atenta contra la soberanía de Venezuela porque él la detenta, la administra ilegítimamente, que es distinto. No hay que forzar el Derecho, porque eso puede terminar victimizando más a Maduro.

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