Opinión

Qué asco

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

21 de Marzo del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Llama la atención la naturalidad con la que por estos días se hablaba de “compra de congresistas” o “compra de votos” por parte del Gobierno para evitar la vacancia del presidente Pedro Pablo Kuczynski, por sus nexos laborales con la empresa corruptora Odebrecht mientras era ministro de Alejandro Toledo y por lo cual cobró jugosos dineros que fueron a parar a sus cuentas, tal como ha quedado demostrado con los reportes bancarios respectivos.

El lunes último, la vocera de la bancada fujimorista Milagros Salazar había hablado de dinero en efectivo y de obras para las regiones de los presuntos “comprados”. Estábamos ya frente a algo muy serio que no sería muy distinto a lo que hacía Vladimiro Montesinos a fines del siglo pasado, para conseguir que los legisladores de la oposición se pasen al fujimorismo a cambio de esos infames fajos de billetes que fueron inmortalizados en videos.

Sin embargo, ayer por la tarde hemos sido testigos de la emisión de unos videos en los que se ofrecen directamente obras y hasta “porcentajes” por ellas en sus regiones, todo lo cual resulta nauseabundo. Los protagonistas han sido los congresistas Moisés Mamani -al que supuestamente querían atraer a su causa- junto con Kenji Fujimori, Bienvenido Ramírez y otros, así como un funcionario de este Gobierno y el abogado del presidente Kuczynski, Alberto Borea.

Resulta lamentable que mientras por un lado hay quejas de que las obras y el desarrollo no llegan a las zonas más alejadas del país por falta de recursos, por otro veamos que se ofrece todo ello, pero solo a cambio de votos para salvarse de la vacancia. Están dejando en claro que hay plata, claro, aunque solo para comprar a sinvergüenzas. ¿Dónde está la diferencia con el “trabajito” que hacía Montesinos en la salita del SIN?

Esta denuncia de “compra de congresistas” o de “compra de votos” debe ser investigada a fondo incluso por el Ministerio Público, tal como sucedió cuando cayó el régimen de Alberto Fujimori; pues estamos ante un escándalo mayúsculo si tenemos a un Gobierno que ofrece dinero y obras a cambio de votos a congresistas de moral laxa, como los que sabemos que tenemos muy bien sentados en el actual Congreso. 

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