El burnout o síndrome de desgaste profesional hace referencia, principalmente, a un periodo prolongado de estrés relacionado con la actividad laboral o el ambiente de trabajo; y se caracteriza por agotamiento físico, mental y emocional. A diferencia de los cuadros habituales de estrés, que se manifiestan en el corto plazo, el burnout se caracteriza por su duración prolongada, que se agrava con el tiempo.

Para detectarlo, es necesario “escuchar” al propio cuerpo: dolores de cabeza inusuales, cansancio constante y alteración del carácter son algunos signos a tener en cuenta. Sin embargo, es sumamente importante saber que el burnout afecta los aspectos psicológico, físico y socioemocional, por lo que las señales de alerta se manifestarán en estos tres ámbitos. A nivel psicológico, produce ansiedad, depresión, irritabilidad y falta de concentración. A nivel físico, dolores musculares, insomnio, pérdida de peso, dolores de cabeza y enfermedades gastrointestinales.

Finalmente, a nivel socio emocional, se manifiesta en malas relaciones con los compañeros, ausentismo al trabajo, y poco sentido de superación. Si estos síntomas permanecen en el tiempo, y la persona es consciente de que su entorno laboral no le favorece, se sugiere tomar un tiempo para analizar su situación, solicitar ayuda y replantearse nuevas metas dentro o fuera de la organización donde trabaja. Para quien reconoce que presenta síntomas de burnout, lo mejor es buscar ayuda psicológica. Esta mirada profesional permitirá descubrir cuáles son los factores estresores, los pensamientos de autoexigencia, si existe el deseo constante de marcar la diferencia o de buscar logros excepcionales. Ubicar las causas permitirá plantearse nuevas metas.