Ayer hemos iniciado en Correo la sección semanal de fact checking en la que mostraremos un análisis de las principales propuestas que van lanzado como parte de sus campañas, quienes aspiran a llegar a la Presidencia de la República desde el 28 de julio, todo a cargo de los especialistas del Instituto Videnza, quienes con data pura y dura, gráficos e información de entidades oficiales nacionales e internacionales, nos dirán qué de todo lo que se ofrece es viable y qué es un tremendo cuento.
El primer mentiroso detectado es José Luna, el candidato de Podemos, quien dice ser economista, pero ha salido a ofrecer pensiones de cinco mil soles a todos los adultos mayores de 65 años que hayan sido trabajadores formales e informales. Ni en Suiza. Llevar eso a la realidad implicaría usar el 72% del presupuesto aprobado por el Congreso para el 2026. ¿Y los demás sectores como seguridad, salud, educación? Parece que para el caballero y su partido, no existen.
El otro demagogo de la semana es Ronald Atencio, de Venceremos, a quien se le ha ocurrido ofrecer que la remuneración mínima vital pase de mil 130 soles a mil 800, así, de buenas a primera, sin prever que eso impactaría en el empleo formal, que podría caer hasta en 14,7%, además de provocar al aumento de la inflación, y poner en riesgo la productividad y competitividad. ¿En qué se basó para hacer esta propuesta? Solo este señor y la gente de su partido lo saben.
Estas farsas no descalifican solo a los candidatos, sino también a los integrantes de sus partidos, de sus listas al Congreso y de sus “equipos técnicos”, que es de donde suelen salir los eventuales ministros de quien gana una elección. Nadie serio que aspire a ser parte del Legislativo o el Ejecutivo, nadie que sea un profesional que cuide su prestigio y su buen nombre, puede avalar barbaridades como las que aquí exponemos y otras que se vienen prometiendo para ganar votos a cualquier precio.
Los peruanos deberíamos estar ya curados de este clase de políticos que se paran en una plaza o frente a un micrófono para prometer lo primero que se les ocurre sin ningún sustento técnico. Ya lo vimos al farsante de Pedro Castillo, que ofreció ingreso libre a las universidades, pensiones alucinantes, trabajo para todos y “no más pobres en un país rico”, cuando los únicos que salieron de pobres fueron sus parientes que recibían sobres con dinero sucio en efectivo, como han afirmado varios testigos ante el Ministerio Público.