Si bien muchas miradas están distraídas en la campaña electoral y en los comicios de esta semana, queda estar muy atentos a lo que parece ser evidente: la posibilidad de que el gobierno del impresentable de José María Balcázar esté moviendo sus oscuros hilos en EsSalud para encontrar un “argumento” médico que permita el indulto del golpista y corrupto de Pedro Castillo, en caso su imitador Roberto Sánchez no gane la Presidencia de la República el domingo que viene.
El periodista Beto Ortiz ha venido alertando desde hace varios días en su programa de Willax de que en el Hospital Edgardo Rebagliati, de EsSalud, se vienen dando “extrañas” movidas respecto al expresidente condenado en primera instancia por golpista, a fin de inventarle males “graves” que hagan posible –aunque forzado– un indulto “humanitario”, más allá de si tiene o no condena firme, que no la tiene aún, pues ha apelado y su proceso está por resolverse. Aparte le quedan los casos de corrupción que siguen en investigación.
Y mientras eso sucede en el Rebagliati, no deja de sorprender que el viernes último se haya cambiado así, de la noche a la mañana, al ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, sector al que pertenece EsSalud, sí, la entidad de todos los peruanos que en la mayoría de casos atiende muy mal a los asegurados, pero que para favorecer al delincuente de Castillo, por órdenes “de arriba”, sí parecería muy proactiva. ¿Cuál era el sentido de hacer un cambio en el gabinete a dos meses del relevo del mando?
Si sale elegido Sánchez, tarde o temprano la liberación de Castillo sería un hecho. Es su principal propuesta de campaña. Es una vergüenza que alguien que se dice demócrata ofrezca indultar a un golpista, pero así son las cosas. Sin embargo, si la próxima mandataria es Keiko Fujimori, el profesor, como tendría que ser, se vería obligado a cumplir la condena que disponga el Poder Judicial. ¿Por eso la desesperación en el gobierno de Balcázar por contar con un Plan B?
Además, días atrás el propio Balcázar ha dicho que si por él fuera, indultaría a los políticos con problemas con la justicia. ¿Y los robos a los peruanos? ¿Dónde quedan los millones sucios de Alejandro Toledo y Martín Vizcarra? ¿Los sobres con plata para Castillo, aparte de su intento de golpe? ¿Y los gobernadores y alcaldes coimeros? No les interesan. Bueno, qué les van a interesar al actual mandatario, si él ha sido señalado por llevarse la plata del Colegio de Abogados de Lambayeque cuando era su decano. Entre gitanos…