Tras la aprobación del dictamen del Proyecto de Ley 14141 en la Comisión de Economía, ha surgido un debate clave: ¿debería el Estado peruano emitir bonos soberanos para financiar la Nueva Carretera Central (NCC)? La respuesta técnica y económica es un rotundo SÍ. A continuación, expongo cinco razones categóricas para nuestra región y el país:
1. Mejora patrimonial sin heredar deudas: Al emitir bonos por S/ 26 mil millones, el Estado asume un pasivo temporal, pero a cambio retiene un activo productivo valorado en S/ 31,300 millones desde el primer día. Los bonos titularizarán los peajes futuros, dejando la deuda en cero (S/ 0) al año 30.
2. Rentabilidad social insuperable: La obra posee una Tasa Interna de Retorno (TIR) social del 18%, superando ampliamente el 12% exigido. Esto reducirá el tiempo de viaje de 6 a 2.5 horas, ahorrando costos logísticos para Lima y reduciendo la accidentalidad en nuestras regiones.
3. Un ahorro histórico de S/ 50,000 millones: Si cedemos al temor y entregamos la obra a una Asociación Público-Privada (APP), asumiríamos una “hipoteca” mayor a S/ 84,000 millones. El modelo de Obra Pública G2G propuesto en la ley nos salva de este forado financiero, logrando un ahorro contundente de más de 50 mil millones de soles.
4. Endeudamiento progresivo: La ley no es un cheque en blanco. Las emisiones serán escalonadas (2029-2033), atadas al avance de obra (“Fast Track”) aprobado por el MEF, sin saturar los techos anuales y manteniendo la Unidad de Caja.
5. Peajes sociales justos: El financiamiento mixto garantiza peajes accesibles. Si se privatizara vía APP, la tarifa se dispararía a montos exorbitantes o el Estado asumiría pagos asegurados al concesionario, elevando el costo a casi 80 mil millones.
El miedo a la deuda no debe paralizarnos. Postergar esta ley es darle la espalda a más de 12 millones de peruanos; hoy el Pleno del Congreso tiene la oportunidad histórica de priorizar nuestro desarrollo.