Opinión

Reconciliación, Kenji y Keiko

El país, por ejemplo, correría el riesgo de ser el daño colateral en esta guerra.

03 de Enero del 2018 - 08:23 Renato Sandoval

Para tomar las palabras del presidente Pedro Pablo Kuczynski, ¿también pueden Kenji y Keiko reconciliarse?, ¿es posible su unión con miras a alcanzar el poder el 2021?, ¿el país necesita que los hermanos Fujimori se hermanen para salir de la crisis?, ¿quién gana o pierde con un amiste entre ambos?

Tras la caída de la vacancia de PPK y el indulto a Alberto Fujimori, lo que más sobran son las preguntas. Sin embargo, quiero detenerme en la familia de Fuerza Popular porque he escuchado y leído varios comentarios sobre la fuerza naranja si es que superan las asperezas internas.

Claro que Kenki y Keiko pueden reconciliarse, sobre todo ahora que el patriarca está suelto en plaza y tiene la potestad -y el peso- para convocarlos y alinearlos con el propósito de volver al poder tras el descalabro moral político de la década de los noventas. ¿Por qué no Keiko 2021 y Kenji 2026? Si la frialdad asiática que recorre sus venas se impone, habría que ver cómo lo toma la tribuna.

Si la bronca entre los hermanos Fujimori continúa, lo más probable es que no haya ganadores en esta batalla, sino solo perdedores. El país, por ejemplo, correría el riesgo de ser el daño colateral en esta guerra. Con Keiko controlando el Legislativo, con la venia de un sector de la izquierda y el aprismo, entonces lo que vendría es acelerar la caída de PPK y defenestrarlo antes del término de su mandato.

Políticamente, considero que tampoco le conviene a Keiko alzar la bandera de la paz si, aparentemente, ha sido su grupo el que ha iniciado la guerra por el control del país. Un retroceso podría verse como la incapacidad de llevar a cabo sus planes, mal o bien, de lucha contra la corrupción. A estas alturas, deponer las armas es caer de rodillas.

Por su parte, si Kenji logra que cese el petardeo de su hermana contra el gobierno y forma una esfera de supuesta reconciliación, conseguiría mostrarse como un Fujimori moderado, maduro y envalentonado cuando las papas queman, así como le gusta al peruano promedio.

Todavía hay tiempo para ver quién da el primer paso, pero no tengo dudas de que será el menor de los Fujimori quien lo proponga, tal vez no es busca de la paz nacional sino del rechazo de su familiar. 

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