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​Reconstrucción

Próximos a empezar la temporada de lluvias y es poco o nada lo que se podrá hacer. ¿Alguien ha visto esto?

30 de Septiembre del 2017 - 08:34 Iván Slocovich

Una de las prioridades que debe dar la premier Mercedes Aráoz al primer tramo de su gestión es el de la reconstrucción tras el devastador El Niño costero, pues si la cosa falla, el débil gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczynski podría tambalearse aún más. Se han puesto muchas esperanzas en este proceso y si no se muestran resultados palpables por lo menos cuando se cumpla un año de la tragedia, el régimen la puede pasar muy mal.

Sería letal que en enero, febrero o marzo, los medios, que hacemos nuestro trabajo de mostrar la realidad aunque no guste a algunos, comencemos a dar cuenta de que en tal o cual lugar la gente sigue en carpas -como lo sigue hasta hoy por ejemplo, sin ir muy lejos, en Carapongo-, o que vecinos de tal sitio no tienen agua o a otros que afirman que tras la tragedia solo le dieron ayuda humanitaria por tres o cuatro días y nunca más.

Es comprensible que se haya tenido que elaborar un plan de reconstrucción y que haya trabas por todos lados, pero debe de hacerse ya. Por ejemplo, habría que preguntarse si al menos se ha efectuado una adecuada limpieza de los cauces de ríos tras el paso de los descomunales torrentes de agua que vimos en el verano. Estamos próximos a empezar la temporada de lluvias y es poco o nada lo que se podrá hacer. ¿Alguien ha visto esto? He sido informado que no.

La buena reacción que se tuvo ante la emergencia dio un soplo de popularidad al gobierno que venía perdiendo aceptación a pasos agigantados. Hubo un respiro si vemos el asunto desde el aspecto netamente político. Pero si al cabo de un año no se muestran resultados palpables como la entrega de viviendas, y la recuperación de tierras de cultivo e infraestructura, El Niño costero puede ser el Waterloo de la administración del presidente Kuczynski.

La nueva premier junto a Carlos Bruce desde el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, sector que conoce de sobra, tienen que trabajar muy intensamente de la mano de Pablo de la Flor y todo el comité formado para la reconstrucción. Sobre ellos descansa uno de los parantes que da soporte político a este gobierno que hace agua por varios frentes. Esta vez no pueden darse el lujo de fallar por dejadez o incapacidad.

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