Pese a los cuestionamientos, todo parece indicar que el ajustado triunfo de Verónika Mendoza es un hecho en Cusco, una región que más que discursos, demagogia, posturas ideológicas trasnochadas, usos políticos y electoreros y enfrentamientos “con Lima”, necesita trabajo y gestión para el beneficio de la gente.
La señora Mendoza debería saber que los puños en alto, los gritos en las plazas, las “marchas de sacrificio” y las movilizaciones, no mejoran las condiciones de vida de los ciudadanos ni facilitan el buen uso de los millonarios recursos como los que dispone Cusco gracias a los beneficios que generan, por ejemplo, el gas de Camisea y el turismo.
Los gobiernos regionales y municipalidades necesitan hoy gerentes, administradores e ingenieros eficientes y honestos, a fin de hacer expedientes que permitan levantar hospitales y colegios; y no “ideólogos” ni agitadores que sólo sepan defender posturas que al peruano, en la práctica, en su vida diaria, no le sirven de nada.
Es de esperarse que la eventual gestión de la señora Mendoza en Cusco logre satisfacer a quienes han confiado en ella. Dinero hay en las arcas cusqueñas, por lo que ojalá todo no termine como en las gestiones regionales y ediles anteriores, encabezadas por corruptos e ineptos que no han trabajado para su gente.
-