Opinión

Reivindicación de la vieja escuela

Desde 1996, Juventus no ha vuelto a alzar la Liga de Campeones. Aquel equipo con figuras de la talla de Fabrizio Ravanelli, Didier Deschamps, Ginaluca Pessotto, Antonio Conte y el incomparable Alessandro Del Piero completó una campaña soberbia con un triunfo sobre el Ajax de Holanda, nada menos que en el mítico Estadio Olímpico de Roma.

23 de Abril del 2017 - 07:14 Juan Carlos Gambirazio

Desde 1996, Juventus no ha vuelto a alzar la Liga de Campeones. Aquel equipo con figuras de la talla de Fabrizio Ravanelli, Didier Deschamps, Ginaluca Pessotto, Antonio Conte y el incomparable Alessandro Del Piero completó una campaña soberbia con un triunfo sobre el Ajax de Holanda, nada menos que en el mítico Estadio Olímpico de Roma. A partir de entonces, uno de los equipos más importantes del mundo se alejó del ansiado trofeo durante largos años, además, su presencia a nivel internacional decayó a medida de que el poder adquisitivo de sus pares italianos y los gigantes del continente rompían el mercado temporada tras temporada.

El año en que Juventus logra su última Champions, no consigue izarse con el título de la Serie A italiana, pero lo lograría en las siguientes dos temporadas y después no lo conseguiría sino hasta 2002 y 2003. Después sufriría una sequía importante de títulos que no se rompería sino hasta el año 2012 en que inicia su paternidad incuestionable en Italia. Pero esta paternidad no encontraría réplica a nivel internacional.

Sus participaciones en la Champions pasaban casi inadvertidas. Era extraño encontrarse con un dominio apabullante en la Serie A por parte de la “Vieja Señora” y darse de cara con un papel mediocre en el torneo a nivel de clubes más importante de Europa. Parecía no existir explicación para una situación como esa, sobre todo teniendo cuenta que equipos como el Inter y el AC Milan solían meterse en las fases finales del certamen, mientras que en Italia vivían dominados por la “Juve”.

Pero eso cambió el 6 de junio de 2015, cuando el campeón italiano volvió a inscribir su nombre en una final de la Champions. Para su mala suerte, el rival de turno fue el mejor Barcelona de Luis Enrique que, con un cómodo 3-1, alzó la Liga de Campeones. Hay dos detalles importantes que destacar de este torneo. Para llegar a esa final, Juventus dejó en el camino nada menos que al Real Madrid que, por entonces, ostentaba prácticamente la misma plantilla que hoy. Lo segundo es que el equipo de Turín contaba con la misma base de hoy, con Buffon en el arco y Bonucci compartiendo labores en la zaga junto a Chiellini, Lichtsteiner y Marchisio. Para la siguiente edición, Bayern Múnich lo despachó en octavos de final y ahora lo tenemos en semifinales, a punto de enfrentar al Mónaco que, curiosamente, fue otro de los rivales que dejó en el camino la última vez que llegó hasta la final del torneo.

Esta puede ser la Champions de la “Juve”. Repetimos, el trabajo constante, con una base sólida, puede rendirle, finalmente, los frutos que durante tantos años no pudo cosechar. Es verdad que hoy no están Pirlo, Pogba ni Carlos Tévez, pero tienen al mejor Juan Guillermo Cuadrado, un Dybala sensacional, el resistido pero eficiente Higuaín, además de un Mandzukic inédito, pero, por encima de todo, una propuesta que da fe de una voracidad desmedida por una reivindicación histórica para un gigante mundial acostumbrado a bañarse de gloria.

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