Opinión

Rusia 2018: Ya terminó la noche

COLUMNA: Francisco Cohello Puente

16 de Mayo del 2018 - 07:00 Francisco Cohello

La clasificación a Rusia 2018 siempre fue un camino empedrado de angustia, desesperación y muerte. Parece exagerado decirlo así, pero es cierto. Un sufrimiento, pocas veces visto en la historia de un país, ha sido la constante de una clasificación tan inesperada como intensa. No hubo un triunfo fácil, una jornada pacífica, un instante de sosiego. Solo en las últimas fechas, con Uruguay, un cabezazo brutal de Godín en las postrimerías casi nos deja sin un triunfo esforzado y virtuoso; con Bolivia, fue un remate al borde del área chica -en el minuto 92-; con Ecuador, rezamos con 10 hombres en la altura de Quito; y en la jornada en Bs.As., un Gallese proverbial hizo sentir que el empate tuvo visos de milagro. Luego, fue el pavor del partido con Colombia, empatado por la técnica de Guerrero y la desconcentración de David Ospina; pero allí no acabó todo. Vino el doping de Paolo, el partido con Nueva Zelanda que no pudimos ganar de visita y el triunfo en Lima, único bálsamo en el instante deportivo final. En febrero, la muerte del gran relator Daniel Peredo nos asestó un golpe demoledor. Era la voz del Mundial la que se extinguía apenas a los 48 años. Este lunes, se confirmó que gracias al TAS el Perú irá a Rusia sin su estandarte, sin su gran capitán, sin su guía. Entonces, uno se pregunta ¿qué más va a pasar? ¿Las 7 plagas del Apocalipsis? ¿Más lesiones y angustias? ¿Más dramas y castigos? Sentimos que no, que ya nada más, que llega una nueva era. Pasó lo peor en todos los sentidos y ahora viene la redención. Lo que se aproxima es un equipo de Guerreros dispuestos a demostrar que somos capaces de sobreponernos a todas las adversidades y vencer. Se viene la luz al final del túnel, la reivindicación de un país, la otra cara de la adversidad. Es hora de que el mundo sepa de qué estamos hechos.

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