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Cada vez que me reúno con directores de colegios estatales y hablamos sobre su liderazgo pedagógico, visita a clases, reuniones de coordinación, promover y acompañar innovaciones, movilización de padres para iniciativas procolegio, surge la misma queja: todo el tiempo estamos llenando papeles para la UGEL que nos desgastan y quitan tiempo y no hay espacio para la innovación, porque los equipos multidisciplinarios de la UGEL o la DRELM les exigen cumplir un sinfín de cosas que registran con sus checklists sobre uso de los materiales y avance en los libros que envía el Minedu, rutas de aprendizaje, etc., que atarantan a los profesores e inhiben de ensayar innovaciones. Los colegios privados también reclaman por la buena dosis de papeleo y falta de incentivos y alicientes explícitos a la innovación.

El equipo que lidera Jaime Saavedra debería entender que lo que el Minedu no logre simplificar y articular en sus oficinas, no lo van a hacer las UGEL ni los directores escolares. Le corresponde al equipo Saavedra hacer todas las simulaciones del papeleo y frenos a la innovación que deben enfrentar anualmente los directores para priorizar, simplificar e incentivar. Si lograran reducirlo al 20%, habrán hecho un notable avance hacia la eficiencia dando más posibilidades al director para acompañar a sus equipos docentes.

Igualmente, si hubiera un incentivo a la innovación y los funcionarios visitantes a los colegios en lugar de ir a controlar fueran a sugerir innovaciones alineadas con las expectativas de los profesores, otra sería la dinámica interna de la escuela peruana.

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