Opinión

Salud mental comunitaria

Columna Alberto Belaunde

03 de Diciembre del 2017 - 07:56 Alberto de Belaunde

En nuestros tiempos, existe todavía un estigma social acerca de las enfermedades mentales. Así, vemos que, ante una dolencia física como un cáncer, inmediatamente se genera en torno al paciente un círculo de afecto, de protección. Lamentablemente, cuando estamos ante una enfermedad mental, ocurre generalmente lo contrario. Prueba de ello es que cerca del 80% de los pacientes del Hospital Víctor Larco Herrera no reciben la visita de familiar alguno. De esa forma, sus días se convierten en un permanente tránsito por las instalaciones frías del nosocomio, esperando a que algo pase y ese algo nunca pasa. Esta realidad nos golpea silenciosamente. Nos exige trabajar para cambiarla, considerando que se estima que la brecha de acceso al servicio de salud mental oscila entre un 73% y 93% del total de la población.Este nuevo enfoque implica apostar por el modelo de salud mental comunitaria. Una opción que NO excluye y que NO olvida. Todo lo contrario: asegura que las personas con enfermedades mentales se mantengan conectadas con la sociedad, trabajando con las familias y las comunidades, creando incluso casas de refugio donde las personas tienen una vida normal y no están recluidas tal como sucede ahora en el modelo vigente en el Larco Herrera. Tenemos buenos ejemplos aquí en Loreto y en La Libertad, y también en países amigos como Chile.Por un tema de decencia, tenemos que acelerar y apoyar estas medidas para lograr que este modelo comunitario de salud mental sea la regla en nuestro país y no la excepción. La salud mental es un tema de Derechos Humanos y es un punto que debe de comprometernos a todos.

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