Opinión

Salvajes al volante

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

09 de Septiembre del 2019 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Hace unos días los peruanos hemos sido testigos de cómo un grupo de maleantes dedicados a hacer el ilegal servicio de taxi en motos lineales atacaron a fiscalizadores de tránsito de la Municipalidad de Santiago de Surco en el óvalo Los Cabitos (Higuereta), lo que se suma a otras agresiones a servidores ediles y policías por sujetos que, sin duda, actúan de esa forma porque saben que en este país, en la mayoría de casos, siempre termina imperando la impunidad.

El tránsito en la ciudad es un caos precisamente por energúmenos como los mencionados, o como aquellos que a bordo de sus combis, taxis o vehículos particulares atropellan o secuestran a fiscalizadores y policías que son enviados a las calles precisamente a buscar el orden que todos reclamamos. La ley de la selva no puede seguir imperando en las calles de Lima, y por eso es necesario estar del lado de los servidores afectados.

Dicho esto, sería bueno llamar la atención de fiscales y jueces para que hechos como estos, los cuales son reportados casi a diario en todo el Perú, no queden impunes. La matonería, la turba, el pistolero loco o el que saca un fierro para pegarle al fiscalizador antes de que le ponga una papeleta por manejar como un salvaje y sin licencia no pueden quedar impunes. La autoridad del Estado tiene que ser respetada.

Hace poco, un sujeto que días atrás había querido agredir a un camarógrafo de TV que cubría la intervención policial a su vehículo fue capturado luego de intentar atropellar y secuestrar por unos minutos al agente de tránsito que lo intervino en la avenida Canadá. Por el registro de las faltas que había cometido como conductor, es difícil de explicar cómo ese chofer de combi seguía en las calles transportando pasajeros. Hoy, felizmente, está bajo arresto preventivo.

Si el sistema de justicia y las autoridades que rigen el transporte no ponen mano dura contra estos elementos, las cosas en pistas y calle de Lima seguirán igual. Los vehículos, y en especial los de transporte público, no pueden estar bajo la conducción de delincuentes como los vistos en el óvalo Los Cabitos. El Estado tiene que dar una respuesta contundente para que nadie crea que acá pueden seguir haciendo lo que les da la gana. 

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