Opinión

¡Sálvese quien pueda!

La lentitud con la que trabaja la ARC ha originado que el gobierno tome el camino más corto, pero inseguro.

17 de Noviembre del 2017 - 08:45 Renato Sandoval

El último martes, el Gobierno Central decretó el estado de emergencia por 60 días para varias regiones afectadas por El Niño Costero. En términos prácticos, podrán acortar plazos para ejecutar obras de prevención ante el anuncio de las lluvias para el próximo verano. Un salvavidas para las autoridades regionales y provinciales que, sin embargo, también puede ahogar los trabajos de la reconstrucción con cambios.

El estado de emergencia en Tumbes, Lambayeque, La Libertad, Cajamarca y Áncash, con excepción de Piura, puede verse como un cambio de derrotero del Ejecutivo. No se pudo con la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARC), entonces ahora abrimos las puertas para que cada quien haga sus obras como mejor les plazca. ¡Sálvese quien pueda!

La lentitud con la que trabaja la ARC ha originado que el gobierno tome el camino más corto, pero inseguro. Por un lado, es bueno que se acorten los plazos para las obras de prevención y rehabilitación, lo que les da agilidad a los trabajos y genera una percepción positiva en la población. Por el otro, no es seguro que las obras se ejecuten analizando los riesgos de la inversión.

El Gobierno Central solo ha demostrado hasta ahora ineficiencia en el trabajo de la reconstrucción en el norte del país. Se han perdido cerca de ocho meses de labores subestimando a la naturaleza, creyendo que las lluvias pueden esperar los cuatro años que durará reconstruir todo. Estas son las consecuencias.

Solo espero que los gobernadores regionales, quienes manejan más presupuesto para las obras, sean conscientes y no dejen de lado los trabajos a largo plazo de la reconstrucción, que igual servirán para los años venideros. Trabajen a discreción pensando en la buena inversión del dinero de todos. Sería bueno para ellos cerrar el año con algunas obras de prevención, si no quieren que la naturaleza les vuelva a sorprender con los pantalones abajo.

PD: ¿Y Piura? Parece que allí sí se necesita candado de catedral y dos perros pitbull que cuiden el dinero. 

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