Opinión

SAN MARCOS, LUZ DE AMÉRICA

El Perú y América acaban de celebrar, el pasado viernes 12 de mayo, el 466° aniversario de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

14 de Mayo del 2017 - 07:26 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

El Perú y América acaban de celebrar, el pasado viernes 12 de mayo, el 466° aniversario de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue fundada en 1551 por Real Cédula del Rey Carlos I de España, o Emperador Carlos V de Alemania, y su madre, Juana I de Castilla, apodada “La Loca”, a instancias de Fray Tomás de San Martín y del Capitán Jerónimo de Aliaga. La Real y Pontificia Universidad de la Ciudad de los Reyes de Lima -esa es su histórica y originaria denominación-, y por sorteo ungida luego con el nombre del Evangelista San Marcos -no fue discípulo directo de Jesús- y Obispo de Alejandría, es elevada a la condición de Mayor durante el gobierno de Manuel Pardo y Lavalle (1872-1876), el primer presidente civil de nuestra historia republicana. La Corona española no escatimó en otorgarle los mismos privilegios y preeminencias de los que gozaba la iluminada Universidad de Salamanca (1218), la más antigua de España y la tercera de Europa. En la región, los que lograban la dicha de pasar por el imponente claustro regido por la Orden de los Predicadores o Dominicos -los primeros en llegar al Perú con la Conquista- conseguían el añorado estatus intelectual y la gloria académico-social. Viajar a Europa con los créditos que San Marcos daba aseguraba el éxito que se buscaba. San Marcos siempre fue y será contestataria. Los del pasado alistaron el pensamiento separatista imbuidos por la Ilustración y los de hoy siguen bregando por el Perú profundo a la luz del sincretismo que produjo a nuestra sociedad mestiza como fortaleza. Toneladas de historia explican el orgullo sanmarquino. A pesar de la crisis de la universidad pública, San Marcos sigue siendo partera de los cuadros de la Patria. Siempre ha sido difícil ingresar en la cuatricentenaria no por el tamaño de la prueba, sino por la montaña de aspirantes. Ese seguirá siendo parte del secreto de su gloria. A cual rincón académico del planeta uno vaya, San Marcos siempre será mentado por el peso de su historia, y la patria, una vez más, deberá honrarla ante la inminencia del Bicentenario.

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