Opinión

​Sanciones que tardan mucho en el Congreso

Es hora de que los congresistas trabajen para desterrar ese dicho popular que tanto daño les hace: “Otorongo no come otorongo”

25 de Agosto del 2018 - 07:53 Editorial

No fue una buena semana para el Congreso de la República, tan igual como le pasa en los últimos tiempos. Por ello, no es raro el preocupante nivel de desaprobación que tiene la ciudadanía sobre su labor cumplida durante estos 25 meses de gestión: en julio del 2017, el rechazo era del 71% y en julio, 83%. ¿Hasta dónde más va a caer su impopularidad?

El reciente debate y la sanción en contra de tres legisladores, sobre faltas puestas al descubierto hace más de dos años, refleja lentitud y poca voluntad del Parlamento para tratar este tipo de situaciones que implican a los mal llamados “padres de la patria”. La población en su mayoría ante estas demoras muestra y siente hastío, cuestionando la labor que desempeñan.

El Congreso antes de sintonizar con el clamor ciudadano hace oídos sordos y su reacción es tardía en estos casos, como el discutir y tratar otros temas relacionados con su propia labor legislativa y fiscalizadora, según lo establece la Constitución en sus artículos 90 al 109.

El descrédito de este poder del Estado aumentará en la medida que sus integrantes insistan en faltar a su compromiso asumido el 2016, cuando juramentaron al cargo y prometieron trabajar por la gente que los eligió.

Hay temas que merecen ser tratados y debatidos con celeridad, sin necesidad de entrar a ese letargo en el cual están varios proyectos de ley que por falta voluntad política duermen el sueño de los justos.

Es hora de que los congresistas trabajen para desterrar ese dicho popular que tanto daño les hace: “Otorongo no come otorongo”. 

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