Opinión

Se desata la fiebre del oro en otro valle de Arequipa

COLUMNA: Héctor Mayhuire Rodríguez

06 de Agosto del 2018 - 07:00 Héctor Mayhuire R.

El valle de Ocoña es uno de los más largos que hay en el Perú. En las alturas de la provincia de La Unión-Cotahuasi nace el río que en su mayor parte lleva el nombre Ocoña y, a lo largo del mismo, existen varios pueblos, muchos con varios años. La zona fue una de las rutas propicias para los antiguos peruanos (arrieros) que llevaban carga desde la parte baja hasta las alturas en los denominados intercambios comerciales de diferentes productos.

Esta quebrada por años fue generadora de diversos artículos de panllevar, producidos en pequeñas chacras y haciendas, destacando la vid y el buen vino, además del excelente camarón que hay en el río.

Sin embargo, en los últimos años en toda la zona se desató la fiebre del oro, que es explotado de manera informal y artesanal. Existen empresas debidamente constituidas; sin embargo, predominan grupos de personas que trabajan sin las condiciones mínimas de seguridad y, lo que es peor, atentando contra el medio ambiente del lugar.

En el distrito de Río Grande-Iquipí (Condesuyos) se ubica el pueblo de Alto Molino, que en 4 años sufrió una seria transformación. De 500 habitantes que había, hoy se calculan en 5 mil las personas instaladas, todas con el sueño de hacerse ricas.

La zona se está convirtiendo en liberada por la inseguridad y violencia debido al control de pequeñas minas, donde la extracción del mineral se realiza sin control y con quimbaletes que usan mercurio y químicos para procesar el oro.

Ante esta situación, es importante la intervención de autoridades en la zona, toda vez que la flora y fauna del valle de Ocoña está en riesgo de sufrir contaminación.

tags