• Peru Quiosco
  • Política
  • Perú
  • Mundo
  • Deportes
  • Economía
  • Espectáculos
  • Tendencia
  • Videos
Últimas noticias

SEGURIDAD ENERGÉTICA: UNA PRIORIDAD IMPOSTERGABLE, columna de Felipe Cantuarias

Presidente de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos

Felipe Cantuarias

Actualizado el 18/07/2026, 08:00 a.m.

El próximo gobierno recibirá un país que necesita recuperar confianza, garantizar servicios esenciales para sostener su desarrollo y reactivar la inversión. En esa agenda, la seguridad energética debe ocupar un lugar prioritario. No basta con tener recursos enterrados bajo la tierra: se requiere explorar para encontrar dichos recursos, contar con una infraestructura sólida, reglas claras y capacidad efectiva para responder ante contingencias.

El gas natural es hoy una pieza central del sistema energético peruano. Abastece cerca del 40% de la generación eléctrica nacional y evita importaciones de combustibles por aproximadamente US$2,000 millones al año. Su aporte no solo se refleja en la continuidad del servicio eléctrico, sino también en la competitividad de la industria, el transporte y el bienestar de los hogares.

Sin embargo, esa fortaleza convive con una brecha que el país no puede seguir postergando. Entre el 80% y el 90% de los usuarios residenciales de gas natural se concentran en Lima Metropolitana, mientras 14 regiones todavía no acceden a este recurso. Por ello, la seguridad energética seguirá siendo incompleta mientras millones de peruanos, permanezcan al margen de una energía más limpia, segura y económica.

Cerrar esta brecha exige ampliar la infraestructura de gas natural. Esto implica extender y reforzar los ductos existentes, impulsar activamente nuevas conexiones y conversiones vehiculares, además de destrabar los proyectos de masificación pendientes. También requiere previsibilidad regulatoria para inversiones de largo plazo, porque ninguna infraestructura estratégica puede construirse bajo reglas inciertas o decisiones que cambian constantemente.

Fortalecer el gas natural es fortalecer la competitividad del Perú. Significa reducir riesgos de abastecimiento, sostener una generación eléctrica confiable, disminuir la dependencia de combustibles importados y llevar bienestar a más regiones. Esa tarea demanda una visión nacional que articule al Estado, las empresas y las regiones alrededor de objetivos compartidos y plazos verificables.

El próximo gobierno tiene la oportunidad de convertir la seguridad energética en una verdadera política de Estado. Para lograrlo, deberá pasar del diagnóstico a las decisiones: asegurar reglas estables, promover inversión y construir la infraestructura que el país necesita para ampliar la cobertura de los servicios públicos, responder a emergencias, crecer con confianza y cerrar brechas que siguen esperando solución.

Tags Relacionados:

columna de opinión

SEGURIDAD ENERGÉTICA: UNA PRIORIDAD IMPOSTERGABLE, columna de Felipe Cantuarias

Presidente de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos

Te puede interesar:

LA TENTACIÓN DEL FRACASO, columna de Juan Carlos Gambirazio

JOSÉ MARÍA, EL VIVAZO, columna de Iván Slocovich Pardo

RECUPERAR LA LEGITIMIDAD, columna de María del Pilar Tello

Ver más de Opinión
Do Not Sell My Info
Privacy Settings