Opinión

¡Seis reformas para mañana, por favor!

COLUMNA: Macarena COSTA CHECA

09 de Julio del 2019 - 07:00 Macarena Costa Checa

“No estoy contento con los resultados que ha mostrado [el Congreso]”. Esto sostuvo en una entrevista el presidente Martín Vizcarra, refiriéndose a la manera en que se vienen manejando los proyectos de reforma política presentados por el Ejecutivo.

El problema es el siguiente: el Presidente puede estar descontento, como también podemos estarlo tú y yo, pero esta cuestión de confianza que titubea entre lo constitucional y lo inconstitucional -y a la cual la aprobación de las reformas está sujeta- termina actuando como mecanismo de presión. No de control; de presión. Las opiniones del Presidente, entonces, dejan de serlo para convertirse en advertencias: “Respetamos la independencia de poderes”, afirmó... ¿Está usted seguro, Presidente?

Luego está el tema de los tiempos: nos guste o no, por las características propias del proceso legislativo, en el Congreso las cosas demoran más. El Presidente reiteró que esperaba que al 25 de julio los seis proyectos estuvieran aprobados. El hecho cierto es que si en más de un mes no se ha discutido ni la mitad de las propuestas, ¿cómo se puede pretender que en los días restantes se apruebe lo que queda pendiente sin apresurar el proceso?

Necesitamos una reforma política hace demasiado tiempo como para descuidar detalles en el apuro. Cada proyecto que se apruebe va a dejar un legado. En veinte años nadie va a recordar si demoró dos meses o seis; pero sí van a cargar con los problemas que no se lograron prever. Esta es una reforma estructural que tiene el potencial de cambiar, para bien, los pesares que venimos arrastrando hace décadas. Por bien hecha que pueda estar la propuesta del Ejecutivo, es el deber del Parlamento discutirla, cuestionarla, y también aprovechar para poner en discusión temas que no se contemplan, como puede ser el voto facultativo.

Lo que a corto plazo nos puede producir incomodidad, a largo plazo suele rendir resultados. 

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