Opinión

Semana Santa en modo Perú

COLUMNA: JAVIER DEL RÍO ALBA

26 de Marzo del 2018 - 07:00 Javier del Río Alba

La situación socio-política en la que se encuentra el Perú hace necesario que vivamos esta Semana Santa con especial intensidad y espíritu de conversión por el bien de nuestra nación. El Perú está dividido. Se gasta muchas energías en construir muros de enemistad y hostilidad, y pocas o ninguna en construir puentes que nos unan y hagan posible conjugar esfuerzos en un proyecto común de país. Al mismo tiempo, la corrupción se va extendiendo como forma de vida de aquellos que, tal vez incluso sin ser del todo conscientes, terminan instalados en el pecado y pierden la capacidad de diferenciar entre el bien y el mal. Ante esta realidad, la Pascua, fiesta central del cristiano, se nos presenta como la gran oportunidad que Dios nos da para superar esta triste situación en la que, al final, nadie gana sino que todos perdemos, especialmente los más pobres.

Como dijo el papa Francisco en su reciente visita al Perú, la lucha contra la corrupción nos compromete a todos, porque la corrupción es evitable (Discurso, 19.I.2018). Para ganar esa lucha, sin embargo, no bastan la buena voluntad de algunos ni las promesas de otros, sino que hace falta dar cuatro pasos: primero, reconocer que el pecado existe y corrompe al hombre; segundo, no querer que el Perú se siga hundiendo en el fango de la corrupción, que nos daña a todos; tercero, darnos cuenta de que solos no podemos vencer a la corrupción; cuarto, acogernos a Cristo para que sea Él quien nos salve del pecado y la corrupción, y nos capacite para que, unidos en el amor y la esperanza, podamos construir un Perú para todos. Todo eso es posible en esta Semana Santa. No la dejemos pasar sin más. Vivámosla en profundidad.

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