Opinión

SENDERO LUMINOSO Y LA RESPONSABILIDAD DEL ESTADO

La columna de Miguel Ángel Rodríguez Mackay

12 de Septiembre del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

EL GRAN RESPONSABLE de que las nuevas generaciones conozcan la monstruosidad de Sendero Luminoso (SL) es el ESTADO, pero este, como siempre, se duerme en sus laureles. Costó y mucho encarcelar a la cúpula terrorista que ensangrentó el país por más de una década. Se hizo bien y en la segunda etapa correspondía trabajar en las escuelas y en las universidades para que los peruanos que iban naciendo y creciendo después de esa época tuvieran muy claro el enorme daño que ocasionó SL. Sin embargo, no se hizo y eso estuvo muy mal. Sendero está en otra etapa de la denominada “guerra popular”, desarrollando su fase ideológica para ganar adeptos y espacios con fachadas políticas, a fin de luego recuperar su “ejército popular revolucionario”, pero el ESTADO no lo quiere ver. Recogiendo a Manuel Gonzales Prada y a Jorge Basadre, diré en tono de protesta ¡pero qué ESTADO tan descuidado tenemos! Cómo es posible que nuestros niños y jóvenes no conozcan quién fue Abimael Guzmán y qué hizo SL en esa época. Muchos terroristas fueron condenados a cadena perpetua como el propio Guzmán, detenido un día como hoy hace 25 años, pero en el camino increíblemente autoridades caviares les cambiaron las penas teniendo ahora que dejarlos en libertad. No hubo un trabajo en equipo, pues mientras la Policía Nacional y las FF.AA. combatían valientemente a Sendero con las armas y detenido trabajo de inteligencia para evitar que rebrote, el Ministerio de Educación debió liquidarlo en las aulas, pero no lo hizo. La acción del Estado en su porción del poder político ha sido ajena y confiada, es decir, irresponsable. ¿Acaso estamos esperando otra vez que la subversión cobre fuerza para reaccionar? Razón tenía José Carlos Mariátegui cuando decía que “el Perú es un país de rótulos y etiquetas”, porque nuestra mediocre clase política sigue pensando en las musarañas y de espaldas a la realidad del país, con retóricas novelescas y sin contenido, desconectada del Perú profundo y milenario, donde hacen falta hombres -con los pantalones bien puestos- como Castilla y Cáceres.

tags