Opinión

​Servicios públicos: Se debe superar el conformismo

Es verdad que la prestación privada mejora la pública, pero ¿hay que conformarse con eso?

30 de Junio del 2018 - 07:30 Eugenio D'Medina Lora

Como muchos peruanos, decidí comprar un televisor con ocasión del Mundial, lo cual me llevó a renovar también mi programación de cable, para lo cual solicité un paquete de “canales HD” a la empresa de telefonía y cable más antigua, y “suscribí un contrato” para que instalaran el paquete “en las próximas 48 horas”. Pues bien -cuento corto- tuve que repetir cuatro veces, con igual número de contratos de voz, porque simplemente o habían ingresado mal la información o el sistema no funcionaba. Recién después de diecinueve días me pusieron el servicio, luego de que hiciera mi enésimo reclamo… ¡por Twitter! Este episodio personal me llevó a reflexionar sobre por qué funcionan tan mal las empresas en el Perú, incluso las privadas. Quién no ha padecido llegar a una estación de peaje y darse de bruces con extensas colas de vehículos agolpados en pocas casetas, mientras muchas otras permanecen inactivas y sin personal. Pareciera que, como en el caso del TV cable, el tiempo de los peruanos es desechable. Nos dicen que no somos importantes y que nuestro tiempo no vale una mejor capacitación al personal o el salario de más personas en puntos de atención. Estamos hablando de servicios públicos cuya prestación es privada y que se encuentran bajo supervisión de organismos reguladores. Es verdad que la prestación privada mejora la pública, pero ¿hay que conformarse con eso? ¿No deberíamos esperar un mayor diferencial de calidad de estos prestadores privados respecto de lo que sería la misma provisión en manos públicas? El usuario no debe estar tan desprotegido. La primera barrera es el sistema de reclamos: engorroso y lento. ¿Por qué no se puede reclamar directamente por la web de Osiptel, Ositran y Osinergmin, sin complejidades informáticas mayores, por ejemplo? El Ejecutivo y el Congreso deben impulsar la simplificación del reclamo y la visibilidad de malas empresas que construyen una pésima reputación al sector privado.

tags