Anoche, al cierre de esta columna, la lista única por la Mesa Directiva del Congreso que encabezaba la izquierdista Rocío Silva Santisteban, quien habría tenido que asumir la Presidencia de la República hasta el 28 de julio próximo, no alcanzó los votos necesarios para tal fin, con lo que ha quedado muy en claro que no hay acuerdo entre los legisladores para determinar quién se pondrá al frente del país en medio de una situación tan delicada.

Mientras tanto, ante la renuncia de Manuel Merino de Lama a la Presidencia tras los violentos sucesos del sábado último, acto que ya fue formalizado anoche en el diario oficial El Peruano, lo cierto es que no tenemos jefe de Estado, todo esto con una economía para llorar y la crisis sanitaria que sigue vigente por más que en los últimos días poco se hable de ella. Hay urgencia de salir de este entrampamiento, pero no hay voluntad de diálogo y acercamiento.

Acá ha tenido un “gran papel” el Partido Morado de Julio Guzmán. Lo más saludable en medio de todo este desmadre, hubiera sido que el moderado Francisco Sagasti se ponga al frente, en lugar de colocar por delante a Silva Santisteban. Pero algo pasó y el “morado” se hizo a un lado, pese a la gran irresponsabilidad que era dejar abierta la posibilidad de que Silva Santisteban llegue a Palacio de Gobierno, aunque sea de manera transitoria.

Irónico que durante su corta presidencia, algunos sectores hayan criticado a Merino de Lama por haber sido titular de un Congreso populista e irresponsable, y que luego, de espaldas al país, se haya propuesto como jefa de Estado a una legisladora del Frente Amplio de Marco Arana, siempre pegado al estatismo, a la farra fiscal y a ir contra la empresa privada y la inversión. ¿Hacia dónde han estado buscando llevar el Perú en su Bicentenario?

Anoche estábamos a la deriva, sin presidente y sin Mesa Directiva en el Congreso elegido hace apenas nueve meses. Sin duda este Poder Legislativo, quizá el peor que hemos tenido, no está a la altura del gran reto que implica ser autoridad en el Perú de hoy, en que atravesamos una gran crisis económica, sanitaria y ahora política. Salió Martín Vizcarra por todo lo que ya se sabe, y también se fue Merino. ¿Y ahora?, ¿hacia dónde vamos?