Cosas incomprensibles pasan en la región Arequipa, donde a punta de bloqueos y actos de violencia han rechazado el proyecto minero Tía María, que implicaba una inversión de mil 400 millones de dólares, mientras que ahora están viendo naufragar el ansiado proyecto de irrigación Majes Siguas II, que iba a incorporar casi 39 mil hectáreas de tierras a la producción agrícola. En otras palabras, no tendrán minerales, ni verán desarrollar su agro.

El primer caso es harto conocido por los todos los peruanos. El proyecto Tía María, que ya tenía todos los permisos de parte del Estado, quedó en el aire y se perdieron miles de puestos de trabajo y de recursos para la región, por el accionar de gente violenta encabezada por elementos como el prófugo Pepe Julio Gutiérrez (a) “Lentejero”, por quien las autoridades ofrecen 20 mil soles a cambio de información que permita su captura, tal como informamos ayer en Correo.

Lo del proyecto Majes Siguas II, además del aspecto agrícola, iba a permitir la generación de energía eléctrica a través de las hidroeléctricas de Lluta y Lluclla. Sin embargo, el consorcio a cargo de la millonaria obra se ha retirado argumentando que el Gobierno Regional de Arequipa, hasta hace pocas semanas a cargo del hoy recluso Elmer Cáceres Llica, no aprobó la suscripción de una adenda al contrato original e incurrió en otros incumplimientos.

Lo cierto es que ahora en Arequipa no habrá más minería ni más agricultura. Han perdido por todos lados. Primero se cayó Tía María por los grupos violentos del valle del Tambo apoyados siempre por la izquierda antiminera que en Cajamarca ya se había tumbado el proyecto Conga; y ahora se frustra Majes Siguas II por una administración regional ineficiente y corrupta que más andaba pendiente de la “revolución” y en hacer monumentos al cóndor, que en gestionar asuntos vitales.

Es problema más grave es que, lamentablemente, la factura de lo que ocurre hoy en Arequipa la pagarán las próximas generaciones. Algunos de los hijos de quienes salieron a oponerse a Tía María junto con los “lentejeros” pese a tener las autorizaciones correspondientes, y luego votaron por Cáceres Llica pese a conocer sus oscuros antecedentes, sufrirán los efectos de tanta irresponsabilidad, ineficiencia y corrupción en una región tan próspera, al menos en el papel.