Opinión

Sin perder el control

La reconstrucción del norte del país es una esperanza para quienes se vieron afectados por El Niño costero, pero si no se fiscaliza bien puede terminar siendo un tesoro para los oportunistas de siempre

14 de Julio del 2017 - 07:00 Renato Sandoval

La reconstrucción del norte del país es una esperanza para quienes se vieron afectados por El Niño costero, pero si no se fiscaliza bien puede terminar siendo un tesoro para los oportunistas de siempre.

Veamos lo que también puede pasar con la reconstrucción. Desde el saque nomás, en las áreas destinadas para la instalación de los refugiados aparecieron algunas personas que se hicieron pasar como damnificadas para poder vivir y comer gratis.

Es más, cuando se habla de reubicación de vecinos que perdieron sus casas, también surgieron algunos pobladores que de la noche a la mañana se quedaron sin viviendas y ahora reclaman un espacio público. Claro está, sin gastar mucho o casi nada.

Por si fuera poco, como en varias ciudades se prolongó el estado de emergencia sanitaria, en los hospitales vemos gente que se atiende gratis, pese a tener recursos económicos. Lamentablemente, quieren pescar en río revuelto.

También habría que estar atentos a quienes entre gallos y medianoche han comenzado a constituir empresas constructoras, listas para ser consideradas en las obras de la reconstrucción.

Ojo, no estoy en contra de los nuevos emprendedores, pero bisoños constructores pueden poner en riesgo las obras para las zonas afectadas y, luego, los más perjudicados terminan siendo siempre los que menos tienen.

Están además los funcionarios encargados de las contrataciones. Sabemos que la pugna está en si la reconstrucción es manejada por Lima o las regiones, conocedoras de la zona. Sin embargo, habría que poner en la balanza dónde puede ejercerse un mayor control.

Por eso es que, en esta etapa de renacimiento, donde los ciudadanos todavía tienen fe en que las autoridades mejorarán la calidad de vida, es importante no dejar de vigilar la ruta del dinero ni perder el control.

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