Opinión

Soberanía y segunda independencia

COLUMNA: MARTÍN SANTIVÁÑEZ

16 de Agosto del 2018 - 07:00 Martín Santivañez

Siendo un poder exclusivo y excluyente basado en el consenso de la comunidad política desde su origen, el concepto de soberanía será fundamental para liquidar la guerra cultural y política en la que nos vemos inmersos. Un sector propondrá que el Estado ceda parte de la soberanía a un ente internacional que arregle los problemas institucionales del país. Este mismo sector apelará al plebiscito de todos los días (la calle) con el fin de apuntalar esta estrategia y no dudará en buscar que el orden mundial se pronuncie a favor de la reforma nacional a partir de la intervención de un poder externo.

A esta propuesta se opondrá un movimiento que bien puede denominarse “por la segunda independencia”. Este frente popular será gestado para evitar el intervencionismo y denunciar el claro objetivo político de copamiento ideológico. La batalla decisiva tendrá que darse en las calles, con manifestaciones que respalden ambas posturas ante el deterioro institucional.

La ruptura del sistema y la refundación de la República pasan por el ejercicio real de la soberanía. En virtud del principio de inmediatez, la comunidad nacional tendría que primar sobre el nuevo orden mundial. Una comunidad nacional puede resistirse a la imposición de las potencias extranjeras creando un escenario en el que se afirma el Estado y se regenera una sociedad. Pero para eso hace falta que la soberanía forme parte de la discusión nacional. Mejor dicho, que el diálogo gire en torno a los límites de la soberanía. Todo indica que hacia eso caminamos y que esta crisis tendrá un resultado: o un país de soberanía mediatizada o la afirmación del Perú como unidad independiente.

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